6AM Hoy por Hoy

Darío Arizmendi

04:00h - 12:00h

Síganos en:

Ciudades

Selecciona tu emisora

hoy por hoy

Dirige DARCY QUINN | Lunes a viernes 11:00 A.M. - 12:00 P.M.

Personajes

¿Cómo es trabajar de mucama en un motel?

Excremento y hasta sabanas manchadas con sangre, son algunos de los regalos que ha encontrado Andrea en los moteles de la ciudad

En medio de cuartos, sábanas blancas y jabón chiquito, se mueven los trabajadores de estos sitios que al parecer ya se acostumbraron a trabajar a diario al ritmo de docenas de gritos y gemidos.

Algunos que disfrutan de los sonidos y pasan las noches aburridas comparando el nivel de calentura de los clientes, unos han participado activamente de los juegos sexuales de los clientes y otros han sido víctimas de propuestas indecentes por parte de parejas osadas que los han invitado hasta hacer tríos.

Se estima que cerca de 2.000 personas ingresan a los moteles de la capital pero, ¿qué historias hay dentro de estos?

Andrea*, es una mujer que ha trabajado durante 6 años en varios moteles de Bogotá, y se ha encontrado con todo tipo de clientes, historias y objetos.

“Empecé trabajando en uno de los moteles más antiguos y allí asustan porque han habido muchas muertes. A uno le prenden el televisor, los radios, escucha muchos niños llorando o riéndose” afirma

Una de las cosas que mas le llaman la atención es la manera en la que los clientes reciben los servicios a la habitación “Hay veces que uno los va a atender y salen desnudos, en grupo como si estuvieran haciendo una orgía”

De todo se encuentra estos lugares "Uno encuentra jeringas, pastillas, drogas, juguetes sexuales, Una vez encontramos hasta un feto pequeño" narra la trabajadora

Esta es una labor que aunque deja anécdotas divertidas también puede suponer un peligro “En una ocasión, casi abusan de una compañera. Llegaron dos tipos y pidieron una prostituta y mientras llegaba, mi compañera fue a atenderlos y la encerraron y cuando llegó la prostituta y vio eso, nos contó y le ayudamos” cuenta. Y es que hace parte de su día a día, el tener que rechazar propuestas de todo tipo, “Una vez llegó una pareja y la señora estaba en embarazo y la señora me dijo que si estaba dispuesta a estar con el esposo y con ella ahí mismo... A uno le ofrecen cualquier cantidad de plata”.

Una de las historias curiosas que más recuerda es cuando un grupo de jóvenes les dejó un curioso obsequio, “En una ocasión fue un grupo de chicos y cuando fuimos a organizar, a tender la cama, habían defecado encima de la cama y cogimos una bolsa para empacar el excremento y había plata... Habían casi 250 mil pesos y pues con mis compañeras, los lavamos y los repartimos”

“Había un cliente que iba muy seguido y se veía muy elegante, muy buen puesto... Él nunca pedía chicas, siempre iba solo y él se quedaba dos o tres días. Pedía comida y la dejaba, se drogaba y tenía el fetiche de vestirse de mujer y llevaba juguetes sexuales. Un día, se enloqueció y se tiró por la ventana del quinto piso y cayó al parqueadero. En esa habitación nos asustan: nos destienden la cama, nos tocan, nos prenden y apagan el televisor.”