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Sexo

¿Cómo es ser vendedora en un Sex Shop?

Eliana Ramírez, es trabajadora del sexshop más grande del país y narra cuáles son las principales anécdotas que tiene un negocio como este

El sex shop más grande de Colombia está en Medellín. Se trata de “Sexo sentido”, que cuenta con más de 5 mil artículos, desde labiales hasta juguetes del aparato sexual masculino y femenino.

Lo curioso de un sex shop no son sólo son sus extraños elementos que sirven para satisfacer las necesidades sexuales de las personas que acuden allí, sino también las historias con las que se topan diariamente los trabajadores de este tipo de tiendas.

Eliana Ramírez es una vendedora que lleva un año trabajando en este sex shop y se ha encontrado con momentos incómodos, graciosos y anecdóticos.

Desde mujeres de la tercera edad que buscan como satisfacerse a sí mismas, hasta hombres que  intentan tener una aventura e incluso madres con sus hijas son el tipo de historias que se pueden encontrar en este lugar.

“La gente tiene una mente muy loca y piensa que nosotros por trabajar acá, damos un servicio y lo único que hacemos es asesorar al cliente, a nosotras nos hacen propuestas de hacer tríos. Hay gente que nos pregunta qué productos hemos utilizado y que los compran para nosotras pues quieren que les enseñemos a utilizar los juguetes” afirma la trabajadora.

De acuerdo con Ramírez, al lugar entran muchas señoras de edad a buscar vibradores y para no ser juzgadas aseguran que son para sus amigas.

Lo cierto es que esta mujer disfruta su trabajo y muchos de los acontecimientos que allí suceden le han sacado sonrisas más de una vez, “Una ocasión llegó un grupo de hombres al almacén, todos gorditos, me dijeron que habían perdido una apuesta y tenían que hacer un show y se tenían que poner tangas brasileras para bailar. Yo me imaginé eso y no podía de la risa”.

De la alegría se pasa al asombro y es que de acuerdo con Eliana, algunos clientes les ofrecen dinero para que les permitan tener una experiencia sexual en los almacenes, pues tienen la fantasía de tener sexo en un negocio así. “Hubo un cliente que nos pidió prestado el baño y se demoró,  hay personas que se meten al baño a utilizar el juguete porque no se pueden esperar a estar en la casa". Incluso asegura que le han solicitado en varias ocasiones que realice tríos con los clientes y que ha tenido que declinar sus propuestas de la manera más decente posible.

También están las madres que velan por el disfrute sexual de sus retoños “Hay muchas mamás que vienen con sus hijas y les compran juguetes con la mejor actitud” asegura.

Dildos, cremas, disfraces, juguetes sexuales e incluso sonrisas y emociones encontradas hacen parte del día a día de las empleadas que trabajan en uno de los sex shop más concurridos del país.