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Pedro Morales, el hombre que vivió 29 años entre cadáveres

El patólogo forense trabajaba en Medicina Legal desde 1987 y se pensionó este mes.

Diariamente llegan un promedio de 15 cuerpos a la seccional de medicina legal de Bogotá, es decir que entre 450 y 500 cadáveres son recibidos por los funcionarios de esta entidad.

Pedro Morales es un hombre que trabaja en Medicina Legal desde 1987 y que ha visto pasar por sus ojos, a través de los cadáveres, los años más violentos de la historia de Colombia y por sus manos pasaron todo tipo de personas y cuerpos en diferentes épocas y momentos.

Él es un médico patólogo especializado de la Universidad Nacional que escaló uno a uno los diferentes cargos en el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, iniciando como patólogo en la Seccional de Bogotá, director Regional de la capital del país, hasta llegar a ocupar el cargo de Subdirector de Servicios Forenses del Instituto.

Ahora, desde el inicio de este mes pasó a formar parte de los 1.6 millones de pensionados que tiene el país y se ha convertido en uno de los patólogos más experimentados en esa área de la medicina.

Nació en Málaga en Santander, pero ha vivido 33 años en Bogotá y de esos, ha trabajado 29 como funcionario de Medicina Legal; le tocó practicar necropsias y realizar la investigación científica, en los años 80’s y 90’s, durante las acciones adelantadas por el narcoterrorismo, los paramilitares y los grupos guerrilleros.

En sus primeros años como forense trabajaba sin descanso: practicaba veinte necropsias diarias y participó en las necropsias de varios candidatos presidenciales como el caso de Luis Carlos Galán Sarmiento, Carlos Pizarro y Álvaro Gómez Hurtado; igualmente fue llamado como testigo por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en el juicio contra Dandeny Muñoz Mosquera, lugarteniente del extinto jefe del cartel de Medellín, Pablo Emilio Escobar Gaviria.

Entre los casos en los que ha participado, se encuentra el de de Sandra Vásquez, una niña que fue violada y asesinada en la estación III de Policía. Siguiendo las indicaciones de manuales forenses norteamericanos, envió las evidencias de la autopsia (la ropa interior de la niña) al FBI, en 1995.

Otro fue el del vuelo 203 de Avianca, que estalló en el aire y se partió en cuatro partes que cayeron diseminadas en varios lugares de la vereda Canoas, en el municipio de Soacha. El atentado fue realizado por el Cartel de Medellín donde murieron 110 personas. Siete años después del hecho identificaron al último cadáver.

Un caso que disfruta contar es el de Marina Montoya, la hermana de Germán Montoya, entonces secretario general del presidente Virgilio Barco. Marina Montoya había sido sepultada con una N.N. Por pedido de una compañera él reviso el cadáver y le causo particular curiosidad lo pulcras que estaban sus uñas y la sudadera que vestía. Después, Los extraditables confirmaron por medio de un comunicado que habían secuestrado a Marina Montoya y en el momento en el que Morales leyó el comunicado ,supo al instante que se trataba de esa mujer que había visto días anteriores.

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