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Las cinco cosas más incomprensibles de la publicidad

Nos venden cosas hasta por los ojos y lo peor es que se terminan comprando. Pero ¿cuáles son esas cosas que no entendemos del mundo comercial? Santiago Rivas nos trae este listado.

Ideas fuera de contexto, apropiación de valores sinsentido y otras preguntas a las que nos lleva la publicidad.

5. ¿Desde cuándo los bancos son nuestros amigos?

Claro, solucionan problemas, y a veces crean planes que nos permiten acceder a una plata que necesitamos mucho, en el momento en que más la necesitamos. Si las finanzas personales de la gente son un desastre, es por culpa de cada persona. Pero los bancos no ayudan. Sus intereses son ridículos, no informan bien sobre el cobro de financiación, sus operarios de call centers y las agencias de cobro jurídico son una pesadilla, y nunca están con uno cuando uno está realmente mal. De manera que no son nuestros amigos. Y la publicidad, sin embargo, sigue mostrándolos como el que nos da una mano en las vacas flacas, el que nos arma la casa, nos pone un local y nos salva la patria. Mentiraza.

4. Las golosinas alucinógenas

La comida para niños es un nicho de mercado muy singular. Es normal que quieran dar la impresión de ser muy divertidos, para que los niños obliguen a sus padres, pataleta tras pataleta, a comprarles un paquete de seis o más unidades de leche achocolatada, polvito dulce, colombinas, lo que sea. Pero, ¿qué necesidad hay de equiparar estos productos a una experiencia lisérgica, más allá del bienestar? Si se fijan, de verdad parece que la comida para niños trajera alucinógenos.

3. La gaseosa y la personalidad

¿Desde cuándo una gaseosa nos define? Hay unas que nos quieren hacer rebeldes, hay otras que nos quieren hacer más sonrientes, otras más ácidos. Lo común es que una gaseosa, cualquiera que sea, busque enredarse en nuestra idea de nosotros mismos. Pasa lo mismo con los cigarrillos, pero no con todos. Una gaseosa no debería decirte qué te importa y qué no, y sin embargo, la dejas.

2. ¿Qué comen los famosos?

Una de las boberías más interesantes de la publicidad es el uso de celebridades fit para vender productos llenos de azúcar, sodio, colorantes o grasas trans. ¿De verdad creen que las modelos toman gaseosas? Son muy pocas las deidades modernas que, gracias a su metabolismo de semidioses (as), pueden consumir el veneno que nos frustra al resto de los mortales. No se engañen.

1. Colombia: nación heterosexual, aria, y millonaria

Tal vez la ridiculez más grande y más ofensiva de la publicidad es la ausencia cuasi absoluta de negros (díganles afro descendientes si prefieren) e indígenas. No hablemos de la gente fea, pobre, o de la población LGBTI, limitémonos a indignarnos porque, al parecer, Colombia es una nación aria. Sin ir más lejos, a mí alguna vez, haciendo un dibujo, para un pasatiempo publicitario, me pidieron reducir la cantidad de pieles oscuras y pelos crespos, simplemente porque “quedaba feo”.

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