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Colombia testigo de las nuevas tecnologías para la reparación y regeneración de la mebrana dural

La reparación y la regeneración de la membrana dural de cerebro, representan un desafío para los neurocirujanos del país.

Hoy en día la innovación científica traducida en tecnologías para la reparación y regeneración de la duramadre, una de las capas que recubre el cerebro (meninges), incluye nuevos injertos dúrales y el uso de sellantes que promueven el cierre hermético como último paso en una cirugía de cráneo en procedimientos de neurocirugía.

Estas tecnologías desarrolladas a base de colágeno ultra puro, llegan a Colombia con el objetivo de facilitar el restablecimiento de los planos anatómicos luego de una cirugía de cráneo y dar mayor seguridad en el postoperatorio. El lanzamiento se realizó en el marco del Primer Congreso Internacional de Cirugía Mínimamente Invasiva de Cráneo y Columna Vertebral, organizado por la Asociación Colombiana de Neurocirugía;  que contó con la participación de más de 120 neurocirujanos de Colombia y América Latina.

El doctor Jorge Torres, neurocirujano del Hospital Universitario Mayor Mederi y del Hospital La Samaritana asegura que “sin duda alguna los principales beneficios de estas tecnologías para el paciente tienen que ver con la disminución de probabilidad de infecciones al tener un mejor sellado en el cráneo, la baja necesidad de generar una lesión adicional en el paciente para obtener el injerto y la disminución en el tiempo de recuperación”.

Actualmente, las principales patologías que requieren neurocirugía, están relacionadas con: enfermedades de columna de carácter degenerativo que disminuyen la calidad de vida de las personas, tumores benignos o malignos, anomalías vasculares cerebrales y enfermedades traumáticas causadas por accidentes. Todas estas, al requerir una apertura de cráneo, representan un riesgo para el paciente y un desafío para el neurocirujano que la realice.

Hasta ahora el cierre hermético del cerebro se realizaba principalmente por medio de una sutura o un injerto de otra parte del mismo paciente. Sin embargo, estas prácticas pueden generar demora en el proceso de recuperación del paciente e inseguridad por la posibilidad de que no haya un buen sellado. 

“Estas tecnologías son muy importantes para la neurocirugía pues son herramientas que no se pueden obtener muchas veces del mismo cuerpo y al ser accesibles, permiten lograr cirugías más seguras” concluye el especialista Torres.

Exel Medical

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