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A Vivir Que Son Dos Días

Andrés López


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La intolerable intolerancia

En Colombia no podemos seguir arreglando los líos de celos tirándoles a las mujeres ácido en la cara.

Por Gustavo Gómez CórdobaEl santoral católico nos indica que hoy hay que felicitar a la gente de la tierra donde los burros reinan, porque hoy es día de San Antero, y en Córdoba, muy cerca de Coveñas, está el municipio de San Antero, donde cada año coronan un burro. Saludos a los propios y a los turistas… y mi pésame para quienes estén cerca de la sede playera de la Corporación de Educadores de Córdoba, que vende trago en la playa, invade espacio público y contamina auditivamente con música a volúmenes de lupanar sin que nadie les diga, “oiga, respeten” y den ejemplo que ustedes son maestros y no canallas de baja estofa. El alcalde de San Antero, lástima, se suma a la lista de funcionarios que creen que las playas no son de nadie y que cualquiera puede defecar en ellas… hablando, por supuesto, de manera figurada

Eso de ver a educadores comportándose como sinvergüenzas aparentemente es un episodio intrascendente, pero se trata de una muestra más de que este país que tanto queremos sigue con un pie firmemente anclado en las cavernas. Y es triste, porque deberíamos aprovechar el comienzo de año para replantearnos una serie de situaciones que no pueden seguir sucediendo si queremos que alguien nos confundan con gente civilizada

En Colombia no podemos seguir asesinado niños porque se demoran en el baño

En Colombia no podemos seguir arreglando los líos de celos tirándoles a las mujeres ácido en la cara

En Colombia no podemos seguir atropellando gente en estado de ebriedad solo para escondernos a ver si se nos pasa la rasca antes de presentarnos ante las autoridades

En Colombia no podemos seguir asesinado a alguien porque, en plena fiesta, nos pone vallenato cuando queremos oír reggaetón

En Colombia no podemos seguir estrellando seis carros y bajarnos, ebrios, a pegarle al policía que nos hace la prueba de alcoholemia

En Colombia no podemos seguir viendo morir a los niños en medio de aguas fétidas porque un vicioso se robó la tapa de la alcantarilla para venderla por 5 mil pesos y comprar droga

Son las cosas que no podemos seguir haciendo en Colombia, donde la solución parece simplemente verbal: toda atrocidad se bautiza como “intolerancia” y así creemos que nos libramos del latigazo al alma que es la violencia irracional. Lo cierto es que las palabras no son lo suficientemente gruesas como para tapar esa violencia que todavía nos acosa y a la que pretendemos minimizar con la lengua. La lengua, como se sabe, no pocas veces termina fungiendo de soga…