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Volver a Caracol Radio y hacer parte de La Luciérnaga es regresar a casa: Claudia Morales

A su llegada a la mesa de trabajo de La Luciérnaga, confesó que "desde niña" vivió con La Luciérnaga en el oído y ahora es un "sueño cumplido" hacer parte del programa.

Reportera certera, investigadora aguda, periodista aplicada. Varios adjetivos sirven para describir a Claudia Morales y su carrera que toma un rumbo nuevo. Morales comenzó en el diario La Prensa, hizo parte de los equipos periodísticos de grandes casas como el Noticiero CM&, W Radio, RCN Radio y Revista Semana. Incluso incursionó en funciones públicas como jefe de prensa internacional en la presidencia de Álvaro Uribe. Su atractiva voz, su inteligencia y la responsabilidad periodística que la caracterizan son algunas de las tantas razones que se tuvieron en cuenta para su regreso a Caracol Radio. Ahora Morales es periodista de investigación en La Luciérnaga, trabajando junto a Hernán Peláez

A su llegada, Claudia Morales confesó la felicidad de emprender un nuevo camino, en un programa radial con el que, según ella, creció

Caracol Radio: ¿Qué significa volver a Caracol Radio?Claudia Morales: Volver a Caracol es volver a mi casa. Entro a este edificio y siento como si entrara a la sala y al cuarto en mi apartamento. Es la gente, es el cariño, son los recuerdos. Tengo de aquí, de mi trabajo con Julio Sánchez y de la gente con la que he trabajado, la mejor impresión. No queda más que estar agradecida

CR: ¿Cuál sería su rol en La Luciérnaga?CM: Es un rol de fortalecimiento de la parte periodística. Lo que Peláez ha planteado es que yo me encargue de unas fuentes muy puntuales, en particular con las denuncias que permanentemente llegan al programa. Estaré encargada de temas en Bogotá. Es una parte de Colombia que no está cubierta por Gardeazábal -que tiene un rol particular en el occidente, ni por Pascual -que tiene la parte del norte

CR: ¿Hace cuánto oye La Luciérnaga y cuál es su personaje preferido?CM: Yo oigo La Luciérnaga desde que estoy chiquita y tengo en la memoria clarísima de esa época durante la crisis en los 90 cuando empezó el racionamiento del Gobierno de César Gaviria en nuestro país. Empezamos a acostumbrarnos a las tardes con la voz de Hernán Peláez y toda la gente que hace parte del programa. Mi personaje favorito siempre ha sido Alexandra Montoya. Para mí, la imitación de voces y el trabajo que ella hace son excepcionales. En general me gustan todos. Día a día demuestran su talento infinito

CR: Resuma a La Luciérnaga en una palabra

CM: Es la realidad con una mezcla de ficción, como dice el slogan. Estamos ante un programa que se creó pensando en llenar un espacio para unas personas que iban a estar sin luz. Tenían que acompañarlo con algo que radialmente fuera atractivo y nunca han dejado de contar la realidad. El secreto está en que cuenta la realidad con la mezcla de humor y pienso que el balance que hacen todos como equipo da un resultado perfecto

CR: ¿Cómo conoció a Hernán Peláez y cómo lo ve hoy?CM: A Hernán lo conocí a través de su voz con La Luciérnaga, sabiendo que ha hecho otro tipo de cosas a nivel periodístico. Ha sido un proceso de conocimiento en estos años junto al crecimiento que el programa ha tenido bajo su dirección. Luego tuve la fortuna de estar con Julio Sánchez Cristo y ver a Hernán en los pasillos de Caracol aproximándome de una forma un poco más directa

CR: ¿Cuál considera como el mayor logro de su vida laboral?CM: Además de la oportunidad que tuve en varios medios, todo se consolida de una forma muy particular estando en La W, haciendo parte de la mesa de trabajo de Julio. Yo diría que hubo grandes aciertos en términos de investigación que tuvieron que ver con temas de infraestructura y un par de cosas muy interesantes en medio de la diplomacia de lo que estaba pasando con la Cancillería en ese momento

CR: Una bondad de la radio, una de la televisión y una de la prensa

CM: De la radio yo diría que es la inmediatez. Además, la posibilidad de seducir con la voz. La radio le da la posibilidad a la gente de imaginar, de cerrar los ojos y pensar en cosas. La televisión tiene el encanto de la imagen. La prensa escrita tiene el reposo, eso de sentarse a pensar qué se va a escribir.

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