Tragedia

El drama de dos familias venezolanas tras la muerte de jóvenes en Boyacá

Uno de los jóvenes fallecidos en un accidente en la vía Paipa-Tunja, no será repatriado. El cuerpo de la segunda víctima aún está en medicina legal.

Oriana Yarubí Piñango Pinto e Ismael Torres Vargas, de 22 y 23 años de edad, fallecieron tras ser arrollados por una camioneta Tucson a la altura de Oicatá (Boyacá), en la vía nacional Paipa-Tunja, en la mañana del 7 de enero del 2019.

Caracol Radio habló con las familias de las dos víctimas que comparten la misma tragedia. Estos ciudadanos venezolanos no se conocían, pero por coincidencia, encontraron la muerte en el mismo lugar, cuando se dirigían a trabajar. 

La primera hipótesis del accidente que reportó la Policía Metropolitana de Tunja, de acuerdo a la versión dada por su comandante, la coronel María Emma Caro, señalaba que “al parecer las víctimas mortales no habrían tenido precaución al cruzar la vía nacional, y fueron atropelladas por una camioneta conducida por un médico.

“Estos extranjeros acababan de bajarse de un bus de servicio público, y tenían como destino la ciudad de Bogotá. Dicho vehículo hizo una parada preventiva en el sector, y mientras tanto, los jóvenes decidieron cruzar la carretera. Sin embargo no tomaron la precaución de mirar en ninguno de los dos sentidos para pasar la avenida y una camioneta Tucson que transitaba por ese sector, lamentablemente los atropelló. Cabe decir que el accidente se presentó sobre una vía nacional por donde las velocidades son reglamentariamente más altas que dentro del perímetro urbano”, explicó en Caracol Radio la comandante de la Policía Metropolitana de Tunja, coronel María Emma Caro.

Sin embargo, la compañera sentimental de Oriana y el hermano menor de Ismael, quienes presenciaron el momento del accidente, desmintieron dichas versiones oficiales, en entrevista con Caracol Radio.

De acuerdo con sus testimonios, el vehículo de servicio público de pasajeros cuyo destino era la ciudad de Bogotá, habría parado en ese sector debido a varias fallas mecánicas que al parecer estuvo presentando durante todo el viaje desde Cúcuta (Norte de Santander).

“Todos los pasajeros nos bajamos del bus porque estábamos cansados y el bus venia accidentado durante todo el viaje. Oriana cruzó la carretera, y al tiempo venía la camioneta, le gritamos cuidado, pero ya no hubo tiempo; tanto el conductor como Oriana intentaron esquivarse, pero fue en vano, ella fue atropellada”, sostuvo Kemberly Chávez, la compañera sentimental de Oriana Yarubí Piñango.

Por su parte, Moisés Torres, el hermano de Ismael, el segundo fallecido en el accidente, relató a este medio que la muerte de su familiar no fue como la contaron las autoridades colombianas.

“Después de que Oriana fue arrollada, el carro se elevó varios metros, luego cayó hacia el otro lado de la carretera, e infortunadamente ahí estaba mi hermano, apostado al lado de la vía, mientras esperaba que pudiéramos abordar nuevamente el bus. El vehículo lamentablemente cayó sobre mi hermano pero él jamás cruzó imprudentemente la carretera, fue alcanzado por la camioneta por las leyes de la física, mi hermano estaba en el lugar que no debía estar”, explicó el testigo del accidente y hermano de la segunda víctima del siniestro.

De otro lado, el conductor del vehículo que arrolló a los ciudadanos venezolanos, también resultó gravemente herido: es un médico de la clínica Mediláser de Tunja, quien también resultó con politraumatismos en su cuerpo: “presenta fractura de clavícula y fractura al nivel del tobillo del miembro inferior derecho” asegura el reporte de las autoridades.

Ismael, llevaba ya varios años viviendo en Colombia, un joven emprendedor que salió desde Venezuela luego de disfrutar las festividades de fin de año en su país de origen, tenía como destino la ciudad de Bogotá para ponerse al frente de un negocio de belleza que allí manejaba.

Sus familiares decidieron reclamar su cuerpo para sepultarlo en la capital de la república: le dijeron no a la repatriación, debido a la incertidumbre en la cual se encuentra hoy su país con la posesión Nicolás Maduro, a lo costoso que cuesta ese proceso, y a lo inseguros que se convirtieron los cementerios en el vecino país.

En diálogo con Caracol Radio, Javier Torres, el padre de la víctima, señaló que “decidimos darle cristiana sepultura a mi hijo en Bogotá debido a que el proceso y documentación de la repatriación para nosotros se tornaba difícil. Tuvimos que reunir el dinero para su funeral, fue muy arduo, pero lo logramos, estamos haciendo sacrificios enormes. No lo repatriamos porque la situación en Venezuela está demasiado difícil, no hay respeto ni por los muertos: uno va allá y entierra a sus seres queridos, y horas después están profanando las tumbas para actos satánicos y demás, entonces no queremos eso para nuestro muchacho, preferimos dejarlo en Colombia, donde además tenemos ya bastante familia en Bogotá”.

El cuerpo de la segunda víctima del accidente, Oriana, continúa en medicina legal de Tunja mientras sus familiares llegan por tierra desde Venezuela.

Ellos hoy también viven su drama para poder llegar a reclamar a su familiar, debido al cierre de fronteras ordenado para la posesión de Maduro.

“No sabemos qué haremos con ella, si la repatriamos o si al igual que la familia de Ismael, la dejemos acá en Colombia por las mismas razones que ellos ya explicaron anteriormente. Yo soy su compañera sentimental, y estoy esperando que su familia llegue a Tunja, para decidir qué hacer con ella. Ya liberaron el cuerpo en medicina legal y tenemos ya la orden de retirarlo, pero hay que esperar que sus familiares, como muchos venezolanos, crucen la travesía por tierra entre Venezuela y Colombia, y luego la despediremos”, sostuvo Kemberly Chávez, la segunda testigo del accidente.

Mientras tanto, el conductor del vehículo, se recupera de las heridas que también contrajo con el accidente. El reporte sobre su estado de salud permanece bajo custodia.

La Fiscalía General de la Nación ya está al frente de la investigación correspondiente tras el fatal accidente.

Los familiares de las victimas esperan que las autoridades colombianas fallen en justicia frente al caso.

“Nosotros entendemos que el médico que conducía el vehículo involucrado en el accidente, tal vez no tuvo la culpa, que él no quiso provocar ese accidente, pero le pedimos a él y a sus familiares, que muestren un gesto humano con nosotros, queremos hablar con él, queremos intentar entender varias cosas, pero no hemos tenido contacto con él ni con su familia, no nos han dicho nada sobre él, y lo que nos resta es esperar que avance el proceso en justicia. No queremos pleitos legales conflictivos, queremos tener un trato humano entre todos los que compartimos hoy esta tragedia: nosotros como familiares de los que murieron, y el médico que ya hace parte de nuestras vidas a raíz de esto”, sostuvo Dayana Vargas, la madre de Ismael Torres, quien será sepultado en los próximos días en Bogotá.

Cargando