¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Ecobloque: sin sanción no hay solución

Columna de opinión de Rafael Vergara Navarro

La impunidad es total. Las más de 100 denuncias que presenté por delitos ambientales en 2007 todas fueron precluidas o inhibidas, estimulando la conducta delictiva de talar, invadir y “negociar” los cuerpos de agua y orillas de Cartagena.

Con una fiscalía que no se mueve de oficio en lo ambiental y que desestimuló la denuncia ciudadana, la realidad judicial de la ciudad es paradójica: invadida y con su naturaleza vejada, no existen ni han existido acciones contundentes contra los delitos que destrozan las zonas de bajamar, afectando los recursos naturales, el ambiente y el ordenamiento territorial.

Desmiéntanme pero no conozco llamamiento a juicio ni condenas al respecto.

Es extraño que las eventuales denuncias de Capitanía o Cardique resultantes de sus procesos administrativos, no conduzcan a vincular e imputar a alguien.

Así la conducta ilegal se ha “legalizado” y el invasor se ha potenciado y de paso envalentonado. Prueba de ello es la barbarie deforestadora entre Tierrabaja y Puerto Rey o las coartadas de las prescripciones o los silencios.

No se escucha que por orden de la fiscalía capturaron y desalojaron a usurpadores de un espacio público protegido, repararon un daño o castigaron a los miembros del cartel del relleno. Poco hablan de las infracciones ambientales en el código Penal.

Es una muestra de la tenacidad del cáncer y la ceguera, y de que la solución tiene que ser de fondo. Un Ecobloque eficiente y duradero requiere una activa participación del ente acusador, un compromiso ambiental del Fiscal General con el Procurador, las Fuerzas Armadas, el Alcalde y la ciudadanía.

La cura del mal se llama Justicia y ella requiere ejercicio de autoridad, integración del poder del Estado, inteligencia y equipo que extirpe el tumor de la impunidad, los carteles de todos los colores y desmantele y venza el ADN colectivo exaltador del interés individual permisivo, que admite continúe el sacrificio del capital natural.

Los servidores del Estado son la primera línea pero también nosotros y las organizaciones y gremios actores y barrera de contención.

Más allá de la ideología hay que cambiar y fortalecer valores colectivos. El Ecobloque es una enmienda distrital con sentimiento renovado que debe expresar el honor de ser defensores de la Soberanía, protectores de los bienes de uso público y el Patrimonio Natural.

Defender el Territorio es una dignidad que educa y garantiza a la sociedad la adaptación frente al cambio climático y requerimientos del futuro.

Como sociedad podemos trascender con ecosistemas sanos y zonas de bajamar cuidadas que garanticen biodiversidad, servicios ambientales y seguridad alimentaria. Lograrlo es posible si impedimos la continuidad de la agresión y reconstruimos.

El dominio del Estado sobre el Territorio ambiental protegido dignifica y fortalece el interés general sobre un sector de la sociedad individualista, indolente e indiferente que imponen el negocio y la ambición si hay ausencia o debilidad de las sanciones penales y administrativas.

Cargando