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Empezó la gira de conciertos “Medellín canción viva”

Medellín canción viva es un viaje sonoro por la ciudad guiado por la sensibilidad, el talento y la creatividad de los niños, niñas y jóvenes.

Esta obra, aunque relata vívidamente la aventura de nuestros jóvenes y la memoria de sus padres, no se enmarca en el tiempo reciente. La historia, como la música, invoca al ritmo en las repeticiones, y la proeza de los hombres que llegaron caminando a América, 17.000 años atrás, resuena en la fundación de los pueblos y en la migración de nuestros campesinos. Por eso Medellín Canción Viva pulsa en la fibra de nuestra especie, pues vibra en su canto una cuestión universal.

La obertura presenta el contexto musical de la narración y establece la atmósfera en el alba de nuestra historia, cuando el sol asoma para dar inicio al ciclo vital. Poemas en Medellín describe la vida rural y su amistad con el paisaje, vínculo todavía vigente en nuestros corregimientos. De esta forma presenta a nuestro primer personaje, el campesino que fundó la ciudad y guarda laboriosamente nuestras tradiciones.

Pájaros del valle de Aburrá cuenta en primera persona, y a vuelo de ave, el drama de los barrios fundados por la migración del desplazamiento forzado. Es la pieza que asigna un conflicto al protagonista. Los barrios que ocupan las laderas de nuestras montañas cuentan su tragedia en tiempo presente, pero Moravia augura un desenlace afortunado a su historia.

Luego, en Aire de Cumbia, un narrador testigo describe la jornada de venteros ambulantes; oficio al que se ven abocados los recién llegados a la ciudad. De esta forma el relato impulsa el desarrollo del personaje, que encarna a más de 700.000 trabajadores que recurren a este tipo de actividades en Medellín para subsistir, concentrados en los barrios del centro.

El tango marca la mitad de la obra y la última pieza en voz de nuestro campesino. Allí se le representa en su madurez; ya establecido en la ciudad y con una familia que ha crecido en Medellín, pero evocando con nostalgia la vida rural y la ciudad que, por sus transformaciones, no es la misma que lo acogiera muchos años atrás.

Es tiempo, en la obra, de asumir el relevo generacional. Ahora los hijos de aquellos inmigrantes toman la voz de la narración. En Transportándonos dan cuenta de la problemática propia de la vida urbana; el afán, la congestión vehicular, la contaminación y las dificultades del transporte público. El ritmo frenético de la música alude, geográfica e históricamente, a los lugares tradicionalmente rockeros en Medellín, como Castilla, La Villa del Aburrá o el Parque del Periodista.

En la última pieza diversas voces relatan, en clave de salsa, la imagen que los jóvenes tienen de la ciudad como lugar de amor. La música y el momento al que ha llegado la obra aluden a la noche y la celebración. El último movimiento declara que este valle es origen y continente de nuestros mejores sentimientos; debemos edificar en ellos nuestra identidad.

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