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El alma de nuestro hijo descansa, pero la justicia nos falló: Carlos Cantor

Fue el único residente del condominio entre las 12 víctimas del desplome de la torres 6 del Space.

Hace cinco años la familia Cantor vivía quizá uno de los episodios más difíciles de sus vidas, al perder a uno de sus hijos durante el desplome de la torre 6 del edificio Space, donde vivían, el sector de El Poblado.

Juan Esteban Cantor tenía 23 años y estaba a punto de finalizar su carrera universitaria de Comunicación Social en Eafit. Residía con sus padres y mantenía una estrecha relación con sus hermanos...Amaba a su sobrino, y murió cuando el colapso de más de 20 pisos cayera sobre él, que llegaba del gimnasio e ingresó a recoger algunas pertenencias.

Su familia, sumida en el dolor, fue la única que prefirió llevar a juicio a los responsables de la construcción del edificio y rechazaron la indemnización que les ofrecieron, como sí lo hicieron los familiares de las 11 víctimas fatales restantes.

Este litigio llevó a que tres personas encargadas del proyecto, María Cecilia Posada, Pablo Villegas y Jorge Aristizábal, fueran condenados, tras un largo proceso penal que duró cuatro años.

Sin embargo, los procesados han acudido a todos los recursos, a los que por ley tienen derecho, para tratar de revertir los fallos condenatorios. Ninguno, hasta el momento, ha accedido a esas pretensiones y las condenas siguen en firme.

Esto ha hecho que la familia Cantor se sienta defraudada, pues considera que la justicia no ha sido severa con los responsables, como con ellos sí lo fue la vida y un edificio mal hecho.

Clamor de justicia

“La vida nos cambió bastante… prácticamente la justicia que se hizo no vale la pena. Uno ve que no es suficiente la pena impuesta y ellos (los procesados) no hacen sino evadir por todos los lados”, dice el señor Carlos Cantor, padre de Juan Esteban.

Y aunque reconocen que nada les devolverá la sonrisa de su hijo, insisten en que los responsables deben asumir las consecuencias para que otras familias no tengan que vivir una tragedia como estas, al advertir y recordar que en la actualidad hay edificios en riesgo de colapso, construidos por los mismos ingenieros y calculistas que tuvieron a su cargo el Space.

“No vale la pena la justicia que se hizo contra esas personas, porque el homicidio fue tan grande y ellos solo por llenarse el bolsillo de plata le hicieron mal a mucha gente, y nosotros (quedamos) muy afectados con la muerte de nuestro hijo”, dice el padre del único residente de la urbanización que murió en el siniestro.

Las tres personas condenadas por este caso volvieron esta misma semana a juicio por fallas en otra edificación: elContinental Towers que fue evacuado hace cinco años también, días después de que cayera la torre 6 del Space.

“Muy bueno que vuelvan a juicio, que se imponga un castigo ejemplar porque no nos sentimos resarcidos con la forma de hacer justicia y ojalá que les vaya mejor que a nosotros”, añade don Carlos Cantor.

Por ahora, los Cantor se aferran a la idea de que el alma de su hijo está en paz y a la justicia en Colombia no le pedirán más.

Lo cierto es que la batalla que emprendió esta familia sentó un firme precedente, descubrió las mañas con las que se estaban construyendo edificios en la ciudad y prueba de esto son la cantidad de edificios ‘enfermos’ que se descubrieron y que tuvieron que ser repotenciados.

“Ya vamos a dejar eso quieto porque estamos cansados de tanto fregar… el alma de nuestro hijo descanse“, remarcó don Carlos Cantor…

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