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Adulto mayor de 100 años en delicado estado de salud tras ataque violento

Fueron treinta las heridas causadas a Mario Calambas por robarle una herramienta oxidada

Fueron tres tipos que ingresaron a su vivienda para robarle una herramienta que él tiene, dijo Pilar Botero, una vecina que cuida desde hace tres años, junto con unas amigas, al señor Mario.

“Esto ocurrió en jueves como a las 11 de la noche, yo me lo llevé para el hospital, pero lo agredieron fuertemente en la cabeza, le hicieron más de treinta heridas en la cabeza, en el rostro, lo agredieron con piedras, con destornillador y también con un alicate que tenía él”.

Aunque don Mario no trabajaba y no se dedicaba a nada, tenía una herramienta vieja en su casa, tanto así que estaba oxidada y en mal estado, dijo su vecina, “pero como son vándalos de barrio lo robaron para venderlo por cualquier cosa”, añadió.

Según el reporte médico que recibió la señora Pilar, está muy delicado: “el médico me dijo que había que operarlo en el cerebro porque de la golpiza que le dieron le afectó el cráneo y le astilló un huesito”. Después de conocer un hombre feliz y sano, se encontró a uno que no hablaba y estaba completamente quieto.

Don Mario Calambas, vive solo en un cuartico como de 4x4 en la parte alta de Siloé “no sé si se lo dieron a él para que viviera allí o es de él, es un ranchito, una pocilga de nada que esta que se cae inclusive” dice doña Pilar.

El pasado 19 de agosto cumplió los 100 años, doña Pilar se los celebró porque le ha tomado mucho cariño desde hace tres años que lo conoce, no sabe si tiene familia, nunca ha visto que alguien lo visite, es la gente del barrio y los vecinos quienes cuidan de él. Parece que tuvo un hijo que estaba pendiente de don Mario, pero falleció.

Voluntariamente la señora Pilar y otras vecinas cuidan de don Mario dándole el desayuno, el almuerzo y la comida, cuidando de bañarlo y tenerle la ropa limpia. Aunque era muy activo y recorría el barrio ahora doña pilar lo cuida durante el día hasta que él decide irse a su ranchito, como él le dice.

“Él es muy alegre, conversador, cuenta sus historias de donde trabajaba, las mujeres que ha tenido, como vecino ha sido bueno, los vecinos lo quieren, le dan comidita, pero claro como todo señor a su edad, es un poco cascarrabias a veces” recuerda doña Pilar.

Por último dijo doña Pilar, quien cuida de don Mario voluntariamente y con cariño, que lo que más le gustaría si es que sale de esta, tenga un lugar digno donde vivir.

 

 

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