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Gracias a Cerro Matoso, centenares de familias transforman sus vidas

El programa de construcción y mejoramiento de viviendas en las zonas rurales ha mejorado visiblemente la vida de familiares que no tenían esperanzas.

Solo quienes han tenido que vivir en casas con piso de tierra saben de lo que esto significa. Es la pobreza absoluta, es la impotencia total, es sentirse abandonados. Es vivir el miedo a cada instante, pero sobre todo en las noches cuando pueden entrar animales muy peligrosos o cuando la fuerte lluvia entra sin control y no hay nada que las detenga o drene. “Esto se parece a vivir en una tumba”, exclamó una mujer campesina que pidió no revelar su identidad.

Al tratarse de la propiedad privada, la casa de familia no es intervenida por nadie, son sus habitantes quienes deben hacer lo necesario para mejorar sus condiciones de vida y claro, eso depende de los ingresos, de las necesidades, de las prioridades. Miles de familias se han acostumbrado a ese piso frío, húmedo, oscuro, de abandono.

El Vicepresidente de Asuntos Corporativos de la empresa, Luis Marulanda del Valle, reconoce que el programa de mejoramiento de vivienda en las comunidades vecinas a la operación, es uno de los más sensibles para las familias porque con esa inversión se mejora notablemente la calidad de vida de muchas personas.

“La construcción de viviendas es una ejecución que le ha cambiado la vida a centenares de familias que ahora ya viven en cómodas construcciones. Con recursos de inversión social de Cerro Matoso ya se han realizado un total de 252 mejoramientos, además de 63 gestionados por Cerro Matoso y ejecutados por el DPS la cifra sube a 315. Adicionalmente hay otros 128 mejoramientos programados para realizarse en el transcurso de los próximos nueve meses, lo que quiere decir que a junio de 2019 la cantidad de mejoramientos realizados ascendería a 480”, dice el directivo.

Y agrega: “Esta inversión, de casi $6 mil millones de pesos, es significativa porque se ha pasado de habitaciones muy tristes a casas dignas de los seres humanos y más allá porque estas sí tienen condiciones de salubridad y de comodidad. La empresa ha construido o mejorado el 25 % del total de las viviendas de estas comunidades indígenas, afro y campesinas aledañas a la operación, que sumado a las realizadas junto con el DPS sería aproximadamente 31%”.

“Tenemos calma”

“Vivimos por más de 18 años en una casita muy pobre con piso de tierra y ahora con el apoyo total de Cerro Matoso tenemos una casa digna”, dice la señora Miladis Peña, de Centro América, quien agrega que todo el vecindario es diferente. “Las nuevas casas son de material, todo donado por la empresa al igual que la mano de obra. Dormimos en paz, ya no nos preocupan los peligros de la noche. Fueron muchos años de penurias”.

Omar Suárez, de 27 años de edad, de la Vereda Puente de Uré y descendiente indígena Zenú, explica que esa casa en la que vive, en la que se crió, comenzó hace varias décadas como una invasión. “Era pobre absolutamente, muy deprimente. Tenía muchos peligros. El mejoramiento recibido de Cerro Matoso es una bendición. Estamos muy cómodos. Ahora que se me cumplió el sueño de trabajar en la empresa como Tecnólogo en Mantenimiento, vamos a continuar con la adecuación. Pero el principio de estas comodidades, se las debemos a la minera”.

La señora Catalina Pinto, de la Vereda Puente de Uré, exclama, “Ahora ya no tenemos piso de tierra, tenemos un hogar seguro. Cerro Matoso nos ha ayudado mucho. Fueron tantos años de angustias para todos. La vereda es diferente, tenemos casas, tenemos cómo protegernos de las altas temperaturas o de las tormentas. Cada familia quiere arreglar y adornar muy bien su casita. Ya no tenemos ranchos”.

El Gobernador Local del Cabildo Indígena Zenú de Boca de Uré, Nafer Rangel, refiere que “la comunidad está muy complacida con este proyecto. En total son 23 familias de esta comunidad las beneficiadas. Cerro Matoso pone el recurso económico y la comunidad la mano de obra. Es un ejercicio de entendimiento que queda como ejemplo, de modelo para otras comunidades”.

El gobernador indígena Nafer estudia derecho en una universidad de Montería con una beca que Cerro Matoso le otorgó dentro del plan formativo a los líderes de las comunidades.

Por su parte Etilvia Alquerque, de Centro América, dice que “mi casita estaba muy deteriorada. Ahora estamos felices, las diferencias son notables, vivimos mejor. En toda esta comunidad de Centro América, Cerro Matoso ha construido las nuevas casas, el paisaje es diferente”.

En el Cabildo indígena Unión Matoso de Pueblo Flecha, zona rural de San José de Uré, los habitantes transformaron su existencia desde que hace un par de años Cerro Matoso les mejoró y construyó sus viviendas. “En ese proyecto logramos disminuir los indicadores de pobreza pero además se impartieron capacitaciones de modo que cada núcleo familiar aprendiera a aprovechar mejor las nuevas condiciones de habitabilidad”, señala el señor Marulanda.

Cocinas limpias, saludables

Con la construcción de las nuevas casas, Cerro Matoso logró iniciar con una iniciativa que se impone a nivel mundial como es dejar de cocinar con leña. El corregimiento de Pueblo Flecha fue el pionero de este proyecto. Según la Alianza Global para Cocinas Limpias, entidad Auspiciada por la Fundación de las Naciones Unidas, cocinar en fogones de leña tradicionales dentro de las viviendas causa cuatro millones de muertes al año en el mundo, siendo las mujeres y los niños, los más afectados. En la actualidad, aproximadamente, la mitad de la población en el planeta utiliza métodos tradicionales para preparar los alimentos y por lo tanto está expuesta a adquirir enfermedades letales.

El aporte de la empresa es lograr cambiar esa costumbre y acudir a estufas ecoeficientes que mejoran los sistemas de evacuación y control de emisiones contaminantes y protegen la salud de los habitantes del hogar.

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