¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Jóvenes en las rumbas, un problema que se salio de control.

los Adolescentes, viven en un mundo de alucinógenos y riesgo constante dentro de las fiestas de la ciudad.

La vida de muchos jóvenes es normal a pesar de estar acechando sus vidas o apoderándose poco de ellos el flagelo de las drogas y el alcohol.

 

Y durante la investigación adelantada por Caracol Radio en Cali, pudimos acercarnos a jóvenes que estudian y tienen unas vidas aparentemente normales.

 

Durante la pubertad veían amigos que fumaban y no paso mucho para que quisieran experimentar con el cigarrillo y luego la marihuana hasta llegar a sentir que les gustaba la sensación que generaba en sus cuerpos y estado de ánimo.

 

“La mayoría de mis amigos fumaban cuando estábamos menores, y yo un día la probé y fue muy bacano porque me reí hasta que me dolieron las costillas, el tiempo me paso volando y de eso hasta el día de hoy me fumo un bareto o más diarios” dijo un muchacho de 18 años.

 

Con el excesivo consumo de drogas muchos jóvenes deciden pasar a drogas más fuertes que les causen efectos diferentes, empezando con pequeñas dosis hasta terminar en bolsas de varios gramos.

 

Sin darse cuenta se adentraron en el mundo de la rumba, el alcohol y las drogas alucinógenas.

 

“Yo llego a la rumba y lo primero que me instalo es una éxtasis, me tomo unos shots y fumo algo para parcharme. Luego de eso llegan amigos con MDA, 2CB, porper, entre otros y se forma el zapateo”, contó con naturalidad otro joven.

 

Llevan ya dos o tres años consumiendo.

Al inicio fue porque les ofrecieron, hoy lo hacen porque ya están inmersos en la adicción y sus vidas giran en torno a la fiesta donde se contactan con distribuidores y jibaros de la ciudad.

 

“Por lo menos esto que me estoy fumando se lo compre al señor que vende los chicles, se fue a conseguirme unas pepas, porque él las trae más baratas, aquí donde estoy no estoy como en mi cuerpo, estoy como levitando”, narró otro consumidor en medio del ruido de música urbana.

 

Cada fin de semana las discotecas y las fiestas privadas de la ciudad están repletas de jóvenes caleños que buscan un tiempo de esparcimiento , pero no es solo salir a bailar y pasar un tiempo agradable con sus amigos, si no que van a estos eventos a consumir drogas, tomar alcohol y tener sexo.

 

 

 

 

 

Cargando