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LIBERACIÓN

Finalizaron 41 días de pesadilla para la familia Gómez Correa de Chinchiná

El patrullero Yemison Leandro Gómez Correa ya se pudo reencontrar con sus padres, tras permanecer 41 días secuestrado por el ELN en el Chocó.

Finalizaron los 41 días de angustia, tristeza, zozobra y temor que la familia Gómez Correa, del barrio Los Mangos de Chinchiná, tuvo que padecer por cuenta de las acciones ilegales del ELN, que el pasado 3 de agosto les plagió a uno de sus hijos, el patrullero Yemison Leandro Gómez Correa.

Don Jesús María, padre del uniformado caldense y el resto de su familia y allegados estaban a la expectativa por el operativo de liberación desde el pasado domingo en la noche, cuando conocieron una información que les anunciaba sobre el inicio del operativo el lunes a primera hora para regresar a Yemison a la libertad, junto a otras cinco personas, dos policías más, un soldado y dos civiles que 41 días atrás también fueron secuestrados por esa guerrilla.

En la media tarde de ayer por redes sociales el ELN y la Cruz Roja confirmaron el éxito del operativo de liberación. Sin embargo unas horas antes, cuándo apenas había pasado el mediodía, una camioneta de la Policía recogió a don Jesús María y su esposa María Janeth para llevarlos al Aeropuerto Matecaña de Pereira, desde dónde viajaron rumbo al reencuentro con su hijo Yemison en Bogotá.

En el Hospital Militar los tres se abrazaron fuertemente. Don Jesús María y María Janeth aseguran que en los pocos minutos que pudieron estar con su hijo, lo vieron bien, muy fuerte cómo siempre se le ha caracterizado.

“A penas pudimos cruzar unas pocas palabras. Él nos dijo que se siente bien que todo está bien. Los médicos seguirán examinándolo. Gracias a Dios toda esta pesadilla terminó”, expresó don Jesús María.

Con la liberación de los seis secuestrados ayer en el Chocó, el ELN asegura que ya entregó a todas las personas que tenía privadas de la libertad. Recordemos que a mediados de la semana anterior, en Arauca, liberaron a los tres soldados que habían sido plagiados en Fortul.

Los dos operativos de liberación que hizo ese grupo guerrillero permitieron que dos uniformados caldenses volvieran a reencontrarse con sus familias. Ocho días atrás el soldado Eduardo Caro Bañol pudo abrazarse con sus padres y hermanos. Él estuvo un mes en poder de esa guerrilla.

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