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Navegando al corazon del pacifico

Papayo: una comunidad indígena que trabaja en el respeto y la solidaridad

Los Wounaan, que habitan en la ribera del río San Juan, entre el Valle y el Chocó, viven de la siembra de cultivos como la papa china, banano y yuca

Baile de la comunidad indígena de Unión Balsalito en el Bajo San Juan en límites entre Valle y Chocó.

Luego de que la expedición “Navegando al Corazón del Pacífico”, visitará los municipios de Guapi y Timbiquí al sur del departamento del Cauca y Puerto Merizalde, a 80 kilómetros del Distrito de Buenaventura, iniciamos la segunda etapa, durante dos semanas más, al occidente del país sobre el Océano Pacífico, entre el Valle del Cauca y límites con el Chocó, para conocer la riqueza cultural y ancestral de varias comunidades indígenas y afrodescendientes, como Papayo, Cabecera, Unión Balsalito, Docordó, Orpua, Pizarro y Virudo.

Bajo el mando del teniente de fragata Suarez, en el ARC Bahía Málaga de la Armada Nacional, partimos a las once de la mañana de nuevo del Puerto de Buenaventura hacía la comunidad indígena de Papayo, en donde llegamos siete horas después – 7:20 de la noche, luego de recorrer 40 millas, que representan 72 kilómetros de mar y del inmenso río San Juan, que junto a sus quebradas, brazos y esteros, constituyen las principales vías de comunicación de estas comunidades.

Luego de pasar esa noche al interior del buque anfibio, desembarcamos al otro día hacia esta comunidad indígena Wounaan, que lleva 47 años asentada sobre la ribera del río San Juan y cuenta con 647 habitantes.

Está comunidad, que vive de la siembra de cultivos como la papa china, el banano, yuca y ñame, tiene como fuente de trabajo las artesanías en fibra de palma de vergue a cargo de las mujeres y los hombres en artesanías de madera, lo que permite generar recursos para enviar a sus hijos a estudiar.

“Nosotros como mujeres Wounaan practicamos la artesanía que nosotros elaboramos con el Wuerregue, en donde elaboramos el jarrón, los aretes, el plato y las pulseras, entre otras, en un tiempo estimado de un mes”, aseguro Rotilde Chiriguapa, una de las artesanas del resguardo indígena.

En Papayo, en donde se les enseña a los niños a no perder el dialecto o su lengua materna, cazan animales de monte silvestre y pescado el barbudo, el ñato y sábalo, para sustento familiar.

Este resguardo indígena, que se ha resistido a dejar su territorio, en donde llegaron en 1492, se ha resistido de abandonar la ribera del río San Juan, a diferencia de otras etnias que se ubicaron al interior de la selva húmeda tropical.

La pintura fácil corporal con jagua, que los identifican como indígenas, es una de las prácticas tradiciones que realiza esta comunidad.

“Trabajamos en el respeto y la solidaridad, lo que nos mantiene como pueblo unido trabajando para el bienestar de las nuevas generaciones y practicando con el conocimiento ancestral que hasta ahora mantenemos viva”, aseguro Javier Chiripua Dura, de la comunidad de Papayo.

A lo anterior se suman que aún mantienen la tradición de los médicos tradicionales, que detectan sus propias enfermedades, sin desconocer la medicina occidental.

“La medicina tradicional que practicamos consiste en plantas medicinales y espiritualmente. Cuando viene un integrante de la comunidad enfermo, tenemos un tonguero para determinar que tiene. Según la enfermedad, si la podemos curar lo hacemos o sino lo enviamos al médico occidental”, aseguro Alejandrino Moya un chamán del resguardo indígena Papayo.

Al observar sus viviendas, se aprecia que en Papayo su arquitectura ha cambiado con el paso del tiempo.

“La construcción de las viviendas se hace con las maderas sacadas del mismo resguardo, la cual no se comercializa. Anteriormente eran casas que no tenían ni un clavo. Todo era natural, con bejuco, Tradicionalmente eran diseñadas en forma de kiosco, pero ahora se hacen con madera acerrada y fina como Mechanol, Machare y Chaquiro”, reveló el indígena Cornelio Tascón.

Los jóvenes indígenas que hacen parte de este resguardo, sobre el litoral pacífico colombiano, se sienten muy felices de pertenecer a esta etnia y aseguran que su comunidad es muy hermosa y bonita que merece ser conocida por todos.

 

 

 

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