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Navegando al corazon del pacifico

Gorgona: una maravilla de isla en el Pacífico colombiano

Luego de haber visitado los municipios de Guapi y Timbiquí, al sur del departamento del Cauca, dentro del proyecto: “Navegando al Corazón del Pacífico” que desde el lunes tres de septiembre adelanta Caracol Radio y la Armada Nacional, en el buque Anfibio ARC Bahía Malaga de la Armada Nacional, llegamos a la Isla Gorgona, convertida hace 34 años en Parque Nacional Natural.

La Isla Gorgona, ubicada a 56 kilómetros de Guapi y a 150 kilómetros del Distrito de Buenaventura, fue una prisión de 1960 hasta 1984, cuando el presidente Belisario Betancur la clausuro; y las islas fueron declaradas una reserva natural.

Bajo un clima frío y nublado en la mañana del jueves 6 de septiembre, desembarcamos hacia la Isla, que nos recibe con su frondosa selva húmeda tropical, que encierra flora, fauna, muchas especies de aves marinas, animales terrestres como el lagarto azul, los micos, los cari blancos, ballenas jorobadas, tiburones, serpientes, anfibios y cangrejos, entre otros.

La Isla Gorgona, que en 1984 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, cuenta con los arrecifes coralinos más importantes en el mundo, como lo asegura María Jimena Zorilla, jefe de área protegida del Parque Nacional Natural.

“Los fondos rocosos y arrecifes con que cuenta la Isla, son el hábitat de peces como el Pargo y Merluzas. Aquí se encuentran 18 clases de serpientes venenosas y no venenosas, tortugas, lagartos y anfibios, así como para las más de 46 especies de tiburones y rayas que se pueden observar”, reveló Jimena Zorrilla.

Gorgona, igualmente protege ocho ecosistemas y cuenta con especies endémicas creadas en la propia isla.

“La isla es un paraíso increíble bajo el agua. Muchísima biodiversidad. Recomiendo que cualquier persona que tenga certificado de buceo, venga y disfrute de este paraíso. Se encuentran corales, demasiados peces arrecibales, se pueden observar tortugas marinas en el buceo y ahora con la presencia de las ballenas, escucharlas es una experiencia divina”, relato Vilma Salamánca, que llegó de Boyacá a bucear en la Isla Gorgona.

Por su parte Teo, que lleva más de un año, trabajando en la Reserva, asegura que en la Isla se encuentra de todo y un sitio que vale la pena visitar.

“Es espectacular, agradable. Ojalá venga todo el mundo a visitarlo. Es tranquilo, recreativo y es una maravilla estar acá en la isla. Invito a todo mundo para que lo visiten y verán que se van ir encantados de esta isla”, recalcó Teo.

El ingreso al Parque Nacional Natural Gorgona, oscila entre 20 mil pesos para los nacionales y 45 mil pesos para los extranjeros.

La prisión de la Gorgona

Ya casi absorbida por la naturaleza, aún hay vestigios de lo cuando era prisión se le conocía como La Alcatraz colombiana, ya que albergaba a los delincuentes más peligrosos de esa época.

“¡Oh vosotros los que entrad deja toda esperanza. Dante la divina comedia, Inscripción a la entrada del infierno”.

Así reza en una de las dos placas de mármol, que asemejan las páginas de un libro, que daba la bienvenida a los presos, que luego de pasar una pequeña reja, ingresaban a una de las cárceles más duras que en su momento existían en Colombia.

“Maldito este lugar…maldito sea. Aquí solo se respira la tristeza. Aquí se bebe el cáliz, más amargo que nos brinda el dolor y la pobreza. Aquí la vida no tiene primavera. Aquí el alma no tiene sensaciones. Aquí el amor no tiene compañera y pierde el corazón sus ilusiones”, este es el texto de un poema de un preso, que se puede leer en una placa, como recordatorio de lo que fue el comedor de la cárcel y en donde se refleja el dolor de vivían quienes habitaban la antigua cárcel, que operó durante 24 años.

Al recorrer, a través de senderos, lo poco queda de la prisión, se pueden ver aún los camarotes en donde dormían los presos, los fogones en donde se hacían las comidas, la cocina, los lavaderos, como aquellas pequeñas y estrechas celdas, en donde eran llevados aquellos presos que se comportaban mal y permanecían entre 20, 30 o 60 días, encerrados como castigo.

Así, “Navegando al Corazón del Pacífico”, recorrió una de las cinco islas del pacífico oriental tropical.

 

 

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