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Pensionados de Cerro Matoso escriben la historia en el Alto San Jorge

En los 36 años de operaciones de Cerro Matoso, son muchos los trabajadores que han logrado pensionarse y disfrutar de los beneficios de la jubilación.

 Son decenas de extrabajadores que viven, no solo en el Alto San Jorge, sino en la región que expresan el agradecimiento permanente por todas las vivencias ganadas en más de treinta años de labores. Comparten entre ellos y recuerdan con gratitud, todos los logros de sus familias que se consiguieron por las políticas de beneficios de Cerro Matoso que, por ejemplo, patrocina el acceso a la universidad a los hijos de los trabajadores o diferentes préstamos para vivienda o inversiones. Y coinciden todos en afirmar que la región sur de Córdoba ha tenido un desarrollo sostenido gracias a la presencia de la operación minera.

Por estos días pasan a disfrutar la pensión dos grandes veteranos de la planta y muy reconocidos en el medio por su dedicación, compromiso, responsabilidad, legado y fidelidad con la empresa.

Marcos Sáez completó 37 años en Cerro Matoso. Su comienzo es muy llamativo porque servía al Ejército Nacional y estaba asignado en las unidades de seguridad del área de influencia de la operación minera. Ingresar a la empresa se convirtió en un sueño que se logró en breve tiempo en el rol de vigilante. Su juventud, talante y convicciones lo condujeron por nuevos conocimientos que le permitieron, a los dos años, entrar al área de Refinería. Pasadas las tres décadas termina este capítulo como Operador de Maquinaria pesada en Operación Mina.

“Es muy emocionante y es inevitable llorar al afrontar este momento en el que se deja el segundo hogar que nos albergó tantos años. No tengo cómo pagar tantos beneficios. Mis cinco hijos y su madre, tienen una vida digna, idónea, de calidad, gracias Cerro Matoso. Pero la empresa también ha sido una universidad. Termino mi jornada laboral como Operador Universal, ¡que orgullo!”, relata Marcos Sáez.

Los amigos de Marcos plasman en sus expresiones el aprecio por el nuevo pensionado y dibujan con nostalgia los gratos recuerdos que se han tejido en 37 años de labores.

Pedro Turizo, asegura que “Marcos nos contagiaba de alegría en cada turno. Por su entusiasmo es un compañero excepcional. Cuando alguien así pasa a la pensión se fortalece esta amistad basada en nuestro segundo hogar”.

“Te vamos a extrañar amigo”, le expresa Roberto Torres. Y agrega: “Por ser un gran amigo le deseo lo mejor, el legado que deja en Cerro Matoso es irreemplazable”.

Roque Naranjo, afirma: “lo mejor de Marcos es su pasión, entusiasmo y alegría. Se merece lo mejor”.

El Supervisor de Operación Mina, José Arguello, lo refiere como “espontáneo y siempre dispuesto a trabajar. Conozco a Marcos desde hace veinte años, deseo que disfrute de su pensión, lo vamos a recordar por su buena disposición en el trabajo y por todas sus anécdotas que siempre nos hacían reír mucho”.

Una vida de experiencias

El otro veterano que pasa a la pensión es Humberto de Jesús Jiménez de la Hoz quien trabajó en Cerro Matoso 36 años.

Comenzó en el proceso de Montaje y al final de su jornada hace parte del equipo de Casing en Producción Planta.

"Gracias a Cerro Matoso pude viajar y aprender nuevas experiencias, por ejemplo, estuve en Indonesia, me llevaron a conocer la operación de la minería allá. Me impactó la seguridad, esa es una característica que valoramos en la empresa. Me voy feliz y orgulloso del deber cumplido con la compañía, conmigo y con mi familia. Mis hijos educados, profesionales casi todos y con mucho porvenir. Es un privilegio trabajar aquí", exclama.

Reconoce que sus cinco hijos se educaron gracias a Cerro Matoso. “Felizmente, cuatro ya son profesionales y la menor se forma en la FEM (Fundación Educativa de Montelíbano)”.

En medio de las añoranzas, sus compañeros, amigos y aliados en la Minería Bien Hecha, exaltan el temple de Humberto de Jesús Jiménez de la Hoz.

Por ejemplo, Rafael Enrique Muñoz Hoyos, dice: “Es un hermano, es una de las personas más transparentes que he conocido. Pensamos mucho en su retiro cuando ya no esté, es un trabajador noble tolerante y alegre”. Y José Carmona, exclama, “ha demostrado que la amistad está por encima de todo, que es un trabajador comprometido y que su sentido de pertenencia es lo más importante en su trabajo”.

El Superintendente de Producción Planta, Whilmar Vargas, afirma: “Este gran hombre ha sido una ficha clave en el equipo de Producción Planta ya que es un empleado que siempre se le ve con buena actitud para realizar sus funciones. Es genuino y transparente porque es capaz de decir lo que piensa. Él aporta al crecimiento del área, no importa cuál sea la dificultad, es una persona que siempre está contenta. Es un trabajador excelente”.

Marcos Sáez y Humberto de Jesús Jiménez de la Hoz, los nuevos pensionados de Cerro Matoso, serán ahora acogidos por ese grupo maravilloso de jubilados que llevan en el alma a la empresa que les abrió las puertas, les dio educación y los acompañó en el desarrollo de sus familias. Para ellos, Cerro Matoso, es un aliado en el Alto San Jorge.

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