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El drama después de la 'venta' de un bebé de madre venezolana en Cartagena

Una desgarradora historia rodea este episodio que retrata una cruda realidad en torno a los venezolanos en Colombia

La desgarradora historia que cuenta Mabel* es digna de un drama de telenovela. Esta venezolana residente desde hace ya muchos años en Cartagena vio llegar a la puerta de su casa a una compatriota, de apenas 15 años, de nombre Graciela* con mirada perdida y una precaria condición de salud.

Lo que estaba por contarle esta niña a Mabel, cambiaría la vida de esta mujer que a pesar de la crisis en su país, llevaba una vida tranquila en Cartagena. "Ella me pidió que la dejara trabajar en la casa, le ofrecí incluso darle los pasajes a Venezuela ya que mi papá iba a viajar al día siguiente, pero no quiso, me juró que no que quería volver".

La indolencia no era una opción para Mabel, por lo que le abrió las puertas de su casa para que pasara la noche allí. Era viernes, y por eso Graciela pudo quedarse hasta el lunes. Las oficinas de Migración Colombia no estaban abiertas el fin de semana, y ese tiempo sirvió para que Mabel escuchara la triste historia de la niña.

"Me contó que había llegado al país hacía algunos meses, que se alojó con todos los cuidados y comodidades en la casa de una abogada cartagenera. Tenía 6 meses de embarazo, pero una vez dio a luz, esta abogada le dio 500.000 pesos por el bebé y la dejó en la puerta de una mujer en el barrio San José de los Campanos que ayudó a traer a Graciela al país", contó Mabel.

La historia de Graciela sigue con matices que la convierten en toda una tragedia. La menor le contó a Mabel que con apenas dos días después de una cesárea la pusieron de empleada doméstica en esta casa de San José de los Campanos, lo que motivó que se escapara hasta llegar al inicio de esta historia, a la puerta de la casa de Mabel.

Después de escuchar la historia, el instinto de madre la obligó a proteger a toda costa a la pequeña, mas aún cuando lloraba por su bebé, la quería de vuelta y no había pistas de su paradero. Sin embargo, los problemas no demoraron en aparecer nuevamente. La mujer de la casa de San José de los Campanos se enteró en dónde estaba Graciela, y fue a exigirle que volviera.

"Va y le forma un escándalo muy grande, la niña amanece con una parálisis facial por la tensión que está viviendo. Era una niña indocumentada, así que la llevé al Dadis, ahí conté su caso y nos contactamos con el ICBF y la policía de Infancia y Adolescencia", contó Mabel.

Pasaron los meses, Graciela se quedó finalmente en casa de Mabel mientras el ICBF y la policía hacían las gestiones para recuperar a la bebé, identificando plenamente a la abogada que habría comprado a la menor. "La rescataron, tenía 9 meses en ese entonces y el Bienestar Familiar las unió, se las llevaron a una fundación y allí yo tenía contacto con ella, a manera de red de apoyo", aseguró Mabel.

La tranquilidad no duró mucho, la mamá de Graciela estaba en Colombia, y aunque la menor no quería verla ni saber nada de ella, esta insistió hasta que denunció ante el consulado de Venezuela que las autoridades colombianas no le dejaban ver a su hija y a su nieta. 

"La cónsul me llama y yo me reúno con ella, me dio las gracias por lo que hice por la niña y quedamos en contacto por el número personal", dijo Mabel. A partir de ahí, la cónsul de Venezuela cambió de comportamiento, según Mabel. "Me rechazaba las llamadas, no me daba citas, ni nada de eso, no sabía cómo iba el proceso", sentenció.

Pero un olvido de la niña dejaría en evidencia algo más truculento, hace algunos días, el 23 de julio, llamaron a Mabel del consulado de Venezuela. "La niña había dejado su cédula venezolana en mi casa y necesitaban que yo la llevara, les dije que sí, pero con la condición que me dejaran ver a la niña y a su bebé, porque ya hacía mucho tiempo que no sabía de ellas".

Cuando Mabel llegó al consulado no la dejaron pasar a la oficina de la cónsul, le negaron la posibilidad de ver a la niña argumentando que ella no hacía parte del proceso al no ser familiar de la menor. Esto la indignó tanto, que se levantó y forzó las puertas para entrar a la oficina de la cónsul.

"La sorpresa mía fue mayúscula cuando me di cuenta que la cónsul estaba reunida con la mamá de Graciela y la persona que había comprado a la bebé. Esto para mí fue triste, aberrante, ¿de qué se trata?, ¿dónde están la justicia y la dignidad del ser humano?", contó Mabel.

Le reprochó a la cónsul la reunión y el no haber presentado las evidencias de la compra de la bebé y los testimonios de la menor ante las autoridades competentes en Colombia, hasta que la sacaron del lugar. "Solo me dijeron que las niñas iban a ser repatriadas y que todo se iba a investigar en Venezuela y eso es mentira, si ellas salen se acaban las evidencias", aseguró Mabel.

La preocupación de esta mujer, que no tiene ningún lazo de sangre con Graciela, pasa por el futuro de estos bebés que podrían estar siendo comprados en Cartagena. "Uno no sabe qué puede pasar con esos niños más adelante, podría haber un tráfico de órganos o algo así", dijo con preocupación.

Aún no sabe nada de Graciela y su hija, desde el ICBF le dijeron a Caracol Radio que debían repasar lo ocurrido para "confirmar". Esta emisora tuvo acceso a un audio enviado por el oficial de Infancia y Adolescencia a Mabel, en donde le dice que ya dio traslado a la Fiscalía de todo lo ocurrido, y que de su parte, no se podía hacer más. La Fiscalía, aún no se pronuncia.

 

    

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