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Trituradoras de plástico facilitan reciclaje en Buenaventura

Con estas máquinas seis comunidades de Palmira y Buenaventura podrán aprovechar cada año hasta 144 toneladas de residuos plásticos

Egresados de la Universidad Nacional de Colombia crearon Plástico Infinito, un emprendimiento que busca facilitar la transformación de residuos plásticos como alternativa productiva, social y ambientalmente sostenible.

Después de dos años de trabajo en la fase inicial, el mes pasado se entregaron cinco trituradoras de plástico a igual número de corregimientos en Buenaventura: Cisneros, La Bocana, La Barra, Ladrilleros y San Francisco del Naya. Otra máquina había sido entregada antes a la Ecoaldea Nashira, en el municipio de Palmira.

Sneyder Neira, diseñador industrial de la U.N. Sede Palmira y cofundador de la empresa, recuerda que decidieron trabajar en Buenaventura debido a la contaminación en las playas por la falta de un sistema adecuado de recolección y disposición de basuras.

Un hecho que ilustra esta problemática ocurrió el pasado 15 de febrero, cuando la Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales advirtió que el municipio se encontraba “ad portas de una emergencia sanitaria” al agotarse la capacidad de la celda transitoria autorizada en 2008 para la disposición de residuos domiciliarios.

Cada trituradora tiene capacidad de procesar mensualmente dos toneladas de botellas, tapas, vasos y chanclas plásticas, es decir 24 toneladas en un año.

 

Neira y sus compañeros de equipo adaptaron a las condiciones de la Costa Pacífica un diseño de código abierto (Opensource), creado por Precious Plastic. “Utilizamos acero inoxidable en vez de hierro para que la alta salinidad no estropeara su funcionamiento; además hicimos la máquina más compacta para que se pudiera transportar en una lancha”, describe.

La operación de las trituradoras no requiere de conocimientos especializados, por lo que las comunidades pueden obtener el material resultante con autonomía y venderlo a las empresas de la zona. Según se estima, en Buenaventura y Cali cada kilo de plástico se puede comercializar entre 1.000 y 2.000 pesos.

“La idea es complementar las máquinas con extrusoras e inyectoras que les permitan a las personas desarrollar productos como baldes, souvenirs y materiales de construcción, para reducir el uso de madera en las viviendas de Buenaventura”, asegura.

En el proceso, que avanza en convenio con instituciones como la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca y organizaciones como la Fundación Ecopazifico, se han realizado capacitaciones sobre la cultura del reciclaje y el buen uso y mantenimiento de la maquinaria.

 

 

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