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Comprar drogas en universidades de Cartagena es muy fácil

En algunas se comercializan abiertamente alucinógenos mientras que en otras se han tomado medidas.

En una Universidad en el sur de Cartagena, una institución privada, un alumno consumidor de alucinógenos, afirmó que se venden todo tipo de drogas: ‘marihuana, pepas, tusi, LCD’, y que hay sitios determinados en la universidad donde se encuentran personas vendiendo alucinógenos, y ofrecen constantemente. Cualquier persona puede comprar, no ponen problema. La droga más consumida y comercializada es la marihuana, pero se consigue cualquier droga. “Hay gente que trae diariamente veinte, treinta papeletas de tusi, una droga particularmente cara”.

El precio de las drogas dentro de la Universidad es ligeramente mayor que en la calle. Marihuana se consigue desde cuatro mil pesos, la bolsa de cocaína vale diez mil pesos. El consumo se da sobre todo en los sitios alejados de la Universidad, pero los guardias han identificado las zonas manteniendo constantemente vigiladas esas zonas. “Pero apenas se van los vigilantes, todo el mundo consume”.

Según lo contó el alumno a Caracol Radio, La droga viene del interior del país, de Cali, de Bogotá. “Es más fácil comprar drogas dentro de la Universidad que en las calles, aunque sea más cara”.

Otra estudiante no consumidora ni expendedora confirmó que una sola vez vendió drogas dentro del campus, haciéndole un favor a un amigo. El amigo le entregó la droga fuera de la Universidad y ella ofreció el producto a consumidores, y se encontró con un consumidor en un baño y la entregó. Dice que lo hizo tranquilamente, sin ser vigilada, y que es muy fácil hacerlo dentro de la Universidad.

Del mismo modo pudimos evidenciar el modus operandi de algunos expendedores, quienes utilizan cuentas en redes sociales en Instagram, una cuenta donde los estudiantes hacen confesiones anónimas, para publicitar su mercancía y pedir que los contacten por WhatsApp.

Tratamos de establecer la posición de la Universidad frente al tema a través de Bienestar Universitario, pero nunca hubo respuesta

En el Centro Histórico, en una institución pública, una estudiante consumidora nos contó que desde hace un año con las medidas que implementó la Universidad, se hizo más difícil la compra y consumo de drogas.

Anteriormente egresados y personal externo ingresaba a la Universidad a expender, pero esas personas fueron identificadas y ya no es fácil su ingreso.

Pero existen “mediadores”, estudiantes que llevan la droga desde los expendios externos. Para comprar, hay que ser amigo de los mediadores: no venden a desconocidos. Les dicen “los rastas”, y los encuentran en lugares que son puntos ciegos de las cámaras de seguridad.

La droga que más se consume dentro es la marihuana, y se consume mayoritariamente con pipas. No es tan fácil conseguir drogas como cocaína o LSD. La bomba (una pequeña bolsa de marihuana) vale dos mil pesos.

El consumo se ha disminuido porque funcionarios de la Universidad revisan las cámaras y abren procesos disciplinarios a quienes estén consumiendo. Los estudiantes, al ser más difícil comprar adentro de la Universidad, prefieren compran en el barrio Getsemaní.

La jefe de asesoría psicológica de la Universidad, reconoció que el consumo por parte de los estudiantes es alto, y que dentro de la Alma Máter existen movimientos defensores del libre consumo de marihuana.

En 2016 se aprobó una política de prevención del consumo de drogas, en varias líneas: campañas de prevención, inclusión del consumidor (no rechazarlo, no expulsarlo, sino brindarle acompañamiento), y acompañamiento al tratamiento de la adicción.

También se han aumentado los controles al ingreso a las sedes, y la vigilancia de las mismas, para identificar a quienes consumen dentro de la Universidad. El procedimiento es identificar al estudiante, reportarlo a Bienestar Universitario, y desde allí se hace llamado a familiares y asesoría al consumidor.

Además se mantienen cerrados los salones cuando no hay clases en ellos para evitar que sean usados para consumir, como se hacía antes. El consumo de sustancias psicoactivas dentro de la Universidad está prohibido en el reglamento estudiantil, y los estudiantes se ven abocados a suspensiones y hasta expulsiones.

Una fuente dentro de las directivas de la Universidad, que pidió reserva de su nombre y no ser grabada, confirmó que las cámaras de seguridad están funcionando porque ha disminuido el consumo, y que además, se ha identificado y denunciado a los expendedores externos.

También confirmó que existen estudiantes “mediadores” que llevan la droga a la Universidad, y que están identificados. Sin embargo, la fuente manifestó que las labores de vigilancia son poco efectivas porque los guardias de seguridad solo pueden hacer llamados de atención y solicitar identificación, pero que no tienen capacidad para quitarles la droga, o sacarlos de las sedes, y menos de enfrentarse a ellos. Además, el acceso de policías uniformados a los campus es restringido, pero afirmó que dentro de las sedes hay personal infiltrado de la SIJIN.

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