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En los zapatones de un payaso en Bogotá

Para cumplir con este objetivo Caracol Radio presenta la historia de la familia Alba, padre, madre e hijo payasos.

Desde el comienzo de los tiempos el entretenimiento ha sido fundamental en la historia de la humanidad, desde los gordos "carablanca" en Japón hasta los bufones del medio evo en Europa fueron fundamentales para entretener a las esferas del poder y al mismo pueblo.

A Colombia los primeros payasos llegaron en circos a finales del siglo XIX para entretener a la ciudadanía, luego programas de televisión como Animalandia en los años setenta y ochenta con los famosos payasos Tuerquita, Pernito y Bebé se convirtieron en iconos de este oficio e inspiraron nuevas generaciones de payasos como el señor Mario Alba Cabiativa.

Mario comenzó en el oficio en mayo de 1980 y decidió ser payaso porque "cuando yo estaba en el colegio nos pusimos a imitar payasos que veíamos en televisión, me di cuenta que tenía carisma con la gente y los niños, ahí es cuando decido ser payaso".

A él se le unió después su esposa Claudia Arcila también conocida como "Lamparita" y comenzaron a trabajar juntos en el año 1988.

"Lo que más me gusta de esto es saber sacar el provecho de trabajar con mi esposo, nos enfocamos en rescatar valores y siempre tomamos decisiones juntos", manifestó Claudia.

Al año la familia Alba puede animar hacer hasta 500 eventos que van más de allá de un número de payasos o de animar una fiesta infantil. También trabajan con títeres magia, recreación y chiquitecas.

Por un evento de estos la familia Alba cobra entre 700.000 pesos y 1 millón y medio de pesos. Todos se pagan sus prestaciones sociales.

"Llevarle la alegría a los niños no tiene precio, recibir el abrazo de un niño es la alegría más grande que podemos tener", concluye Mario Alba.

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