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Las protagonistas del Alto San Jorge que lideran a las comunidades

En los 35 años que está cumpliendo Cerro Matoso en el Alto San Jorge se ha consolidado el acompañamiento a las mujeres de la región.

En Cerro Matoso, cada vez más se gestionan ideas y proyectos que forman a las mujeres como emprendedoras y líderes empoderadas para generar nuevas alternativas de desarrollo en la región.

“La presencia de la mujer en diferentes áreas de Cerro Matoso se incrementa cada año. En todos los procesos que se adelantan en la operación, así como en las dependencias administrativas, ellas son protagonistas. No hay labores exclusivas para hombres, la valentía, el entusiasmo y el compromiso de las damas es notable. Así mismo se evidencia en las comunidades”, explica el presidente de Cerro Matoso, Ricardo Gaviria.

En la cultura

Para la joven Mayerlis Marcelo Argel, “el proyecto cultural ha servido para aprovechar el tiempo libre y aprender valores, bailes y aspectos productivos para nuestras vidas. Se ha aprendido sobre la educación y danza africana. El apoyo de la empresa ha sido mucho, todo esto es posible gracias a la minería”. Miladis Ibáñez, de la misma comunidad e integrante del Consejo Comunitario, señala, “el proyecto es muy bueno para rescatar valores de los antepasados. Los jóvenes están vinculados a la cultura de los ancestros de manera comprometida. La comunidad está muy agradecida”.

Proyectos Productivos

Yenys Hoyos, una humilde madre de familia, de Montelíbano, se está superando gracias a su trabajo como costurera en la Casa de la Mujer. “La verdad necesitábamos este empleo, estamos muy satisfechas y llenas de ideas para crecer con nuestras familias”. Igual se expresa Débora León, “nos ha cambiado la vida con este aporte de Cerro Matoso. No es fácil tener empleo en estas circunstancias. Mis hijos están orgullosos de su madre que ya tiene una formación en la confección”. María Elena Ramírez, quien pertenece al grupo de mujeres beneficiadas con la donación de máquinas de coser a la alcaldía, afirma que ya está formándose en el SENA para aprovechar mejor las herramientas que hay en la Casa de la Mujer. “Agradezco a la Fundación Cerro Matoso por tenernos en cuenta para estos aportes. Era una urgencia para poder generar empleo y más recursos para nuestras familias”. Adiela Villera expresa que ya puede confeccionar los uniformes del colegio de sus hijos y agrega que, “con esta vinculación de Cerro Matoso se está llevando sustento a muchas familias que tienen serias necesidades”.

Organización comunal

Las Juntas de Acción Comunal de la región están recibiendo el apoyo de Cerro Matoso para que se fortalezcan jurídica y administrativamente. Los líderes de Centro América, Torno Rojo y La Odisea, de Puerto Libertador; y San José de Uré y Puerto Colombia, de Bocas de Uré, están de lleno en el programa.

La presidenta de la Junta de Acción Comunal de Centro América es la líder Mónica Lucía Oyola Pérez, quien reconoce que la estrategia de Cerro Matoso es contundente para lograr que las comunidades se agrupen y generen su propio desarrollo. “Esta es una alianza efectiva para que las personas se empoderen del desarrollo a través de los proyectos. Nosotros tenemos tres proyectos productivos: seis mil gallinas ponedoras en alianza con Avícola La Niña Isabel, cultivo de arroz en 25 hectáreas en la Finca el Botón, lote que nos entregó Cerro Matoso en comodato, y una plantación de piña. Todos los socios y afiliados a la Junta se benefician. Tenemos 160 personas como aliadas en la comunidad. El aporte de la empresa es fundamental para estas comunidades que tienen tantas necesidades”, explica la señora Oyola Pérez.

Educación

En todas las áreas del conocimiento, Cerro Matoso ha impactado desde la conciencia femenina. Es notable la participación de ellas en el programa de becas para las comunidades. Por ejemplo, Claudia Inés Leyva Romero, quien cursa séptimo semestre de Administración de Empresas de la Universidad del Sinú, oriunda de la vereda Centroamérica, municipio de Puerto Libertador, viajó a México a un intercambio logrado por su desempeño académico. “Esta experiencia de estudiar una carrera que me apasiona, es grandiosa. Agradezco infinitamente a Cerro Matoso porque nosotros los jóvenes de las zonas rurales no tenemos oportunidades de entrar a la educación superior. La vida en las veredas es muy compleja porque hay pobreza y pocas oportunidades. Este plan de Cerro Matoso es una bendición”, narra.

Nuevos oficios

En el Proyecto La Esmeralda, la cuota femenina superará, según los estimados, el 20% del personal. Un indicador alto, si se tiene en cuenta que en la fase de adecuación del terreno de las tareas son en las que habitualmente solo se contrataba hombres. En la actualidad hay profesionales, tecnólogas, operarias y obreras. Mayra Alejandra Parra Flórez, Tecnóloga en Sistema de Gestión Integrada, residente en Centro América, lidera el equipo para asegurar el cumplimiento de todos los protocolos de seguridad. “Estamos muy contentos en la región con este proyecto. Estamos aprendiendo todos y logramos la máxima eficiencia para evitar accidentes o eventos irregulares. El equipo conformado con las personas de la región es muy bueno”, afirma.

La Ingeniera Ambiental María Patricia Builes Álvarez, oriunda de Montelíbano y graduada en la Universidad Católica, de Rionegro, es responsable de la prevención y lidera todo el equipo que identifica los riesgos en campo. “Es un reto para todos nosotros que la mayor parte del equipo sea de la región. Estoy muy complacida de estar en el proyecto. El ambiente es de amabilidad y respeto. Este es el ejemplo vivo de la minería bien hecha. Nos satisface ver que las comunidades se empoderan también de su crecimiento”, subraya.

En Medio ambiente

La presencia femenina es igualmente destacada en iniciativas sostenibles. Por el empeño que pusieron muchas jóvenes en las comunidades para estudiar, hoy se destacan decenas de ellas graduadas en el SENA como Tecnólogas Ambientales y ejercen tareas de veedurías de los procesos que ejecuta Cerro Matoso.

Para Ana Baltazar, las comunidades, a través del programa Proceda, ha logrado mejorar su calidad de vida. “La vida me ha cambiado mucho. Ya aporto para el hogar. En Pueblo Flecha no había sentido de pertenencia, se ha generado el trabajo en grupo y esto se hizo gracias a Cerro Matoso. Estudié apoyada por la fundación y ahora transmito lo que aprendí. Cerro Matoso es un aliado del Alto San Jorge.

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