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Lupa Regional

Descubierto el artilugio

Columna de opinión de Rafael Vergara Navarro en Caracol Radio Cartagena

Hace un año alerté que en la bahía interior de Cartagena, Compas, antiguo muelles El Bosque, para ampliar capacidad y recibir más carga otra vez rellenaría la isla del Diablo y ocuparía 4,6 ha adicionales a las 5 que, empaquetado en un plan de Manejo, les había autorizado sin competencia para ello Cardique.

Autorizada la ampliación de la línea de atraque y operación, liderados por la ANI (Agencia Nacional de Infraestructura) DIMAR, Cardique, la Superintendencia de Puertos y la Alcaldía, en un cuerpo de agua semicerrado validaron el relleno que eliminará el manglar existente y pegará la isla al continente.

Según información ofrecida por Caracol “Con la aprobación de la modificación de la concesión existente, por parte de Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura, esta terminal de servicio público podrá incorporar una inversión de U$92 millones que triplicará su capacidad para movilizar carga.

Esa decisión compartida modificará el territorio del Distrito y también las competencias, incluida la del seguimiento ambiental de la operación, y el POT ya que no habrá aguas sino suelo distrital rellenado.

Valga entender que para favorecer el negocio portuario, un interés privado, entes del Estado autorizan cambiar el uso del suelo y eliminar 4.6 ha más de aguas de la bahía interior, contrariando las políticas de adaptación al cambio climático que, ante el aumento del nivel del mar, determinan adaptarnos y para ello retirar infraestructuras y no rellenar.

Y es importante esta discusión porque ante la necesidad de expansión portuaria y la limitación de espacio en la zona costera –hay ya 57 muelles- se abre una puerta más grande para sacar suelo en el mar, eliminando espacios de captación de aguas, en este caso de la sobreexplotada Bahía interior a la que no le cabe un negocio y un relleno más.

Valga anotar que sin que exista una legislación clara que permita estas grandes “acreciones antrópicas”, que ante el afán de lucro, el espejismo o la realidad de la llegada de más carga, es evidente que esta autorización invita a que otros se sientan con el mismo “derecho” para ampliar su sitio de operación.

La ANI soporta su actuación en el COMPES 3744 de 2.013l.que establece una nueva metodología de contraprestación portuaria pero como gestora tiene que decirnos en qué disposición sustentan ella y sus socios la conversión de las aguas en un “baldío” concesionable.

Igualmente si esta política de expansión responde a un plan de ordenamiento costero y a un estudio de la capacidad de carga de la bahía.

Valga anotar que ninguno de los dos existe, pese a las delicadas condiciones ambientales de la Bahía evidenciadas por la Contraloría, la Procuraduría y estudio de Basic.

Intervenir ecosistemas en nombre del progreso o el desarrollo sostenible exige transparencia e información clara porque rellenar las aguas implica sacrificar patrimonio público en favor de unos particulares.

Sabemos que al aprobar la inversión por parte de la ANI la Sociedad Portuaria Compañía de Puertos Asociados S.A., Compas, en las proximidades del caño Zapatero en Cartagena, ampliará su muelle hasta 110 metros con el objetivo de aumentar su capacidad en más del 18%, poder recibir barcos más grandes y con ello pasar de 2.820.000 toneladas de carga a 3.724.000.

Por eso pregunto ¿Cuánto pagarán por el uso de lo que era de todos? Según se informó a Caracol “en contraprestación Compas pasará de pagar al Estado de US$ 381 mil dólares anuales, aproximadamente a 2.3 millones de dólares en promedio anual.

¿Quién aporta el material de relleno y cuál es su costo?

¿Cuál es la retribución para la ciudad? La respuesta indigna. Los 57 muelles que operan en la Bahía en un año pagan un promedio de $3.000 millones anuales, según informó el saliente secretario de Hacienda.

¿Cuánto de ello corresponde a Compas? Una cifra ridícula, máxime si pensamos en cuál y cómo se agravará el impacto de la operación de un Puerto enclavado en el barrio el Bosque.

El conflicto por el espacio público y las calles del sector ha sido una constante, de allí que la secretaría de Planeación al admitir en su oficio 0088370-2016 como viable pegar la isla al continente “por tratarse de una zona mixta compatible en el POT”, le reclama que el puerto no asuma el caos de movilidad y su mitigación.

Aunque entiendo la importancia de la ampliación y expansión portuaria también entiendo además de los límites, otras cosas por lo que me parece que es un verdadero artilugio la transferencia de lo público a manos privadas y cuya ganancia, me atrevo a afirmarlo no es equitativa con el costo del capital natural invertido.

Dirán que el “terreno emergido” no deja de ser público y de allí que se otorgue una concesión que transfiere el uso y goce, no la disposición. Que se recibe un pago y que al cumplirse el plazo retorna a manos del Estado junto con la infraestructura. Pero la realidad es otra: las concesiones se renuevan y los concesionados no lo quieren el suelo rellenado para venderlo, el objetivo es integrarlo al puerto. Si venden el negocio lo cobrarán como propio porque incluyen la concesión.

Rudolf Hommes en su columna Eventos Disruptivos con el conocimiento le da participar en juntas directivas portuarias afirma que en el oligopolio de la carga, el próximo paso para ellos es la integración vertical: integrar la operación portuaria y la logística bajo un mismo techo.

Y confirma que la gigante “Maersk adquirió a Hamburg Sued, uno de los principales clientes de las sociedades portuarias en el Caribe y el Pacífico; controla el puerto de Tcbuen en Buenaventura y está en camino de operar la ampliación de El Bosque en la bahía de Cartagena en compañía con la empresa Compas, que acaba de ser adquirida en un 50 por ciento por un fondo cuyos propietarios se desconocen”. (negrillas adicionadas)

Y más impresionante aún es el remate “Lo único bueno para el sector portuario colombiano este año es el precio que pagó el comprador del 50 por ciento de Compas, equivalente a 25 veces su EBITDA de 2016, es decir, el beneficio bruto de explotación calculado antes de la deducibilidad de los gastos financieros, menos la deuda. Es 2,5 veces el de transacciones comparables”.

No han comenzado a rellenar, eliminar el manglar, copar nuevos espacios y ya los dueños de Compas obtuvieron un beneficio que en nada se compadece con lo que recibirá el Estado y la ciudad con la concesión.
No sé si tipificar el hecho como una lesión enorme pero es algo que va más allá de una habilidad negociadora. Los entes de Control deben valorar este hecho de transferencia de riqueza pública a fondos privados.

Mientras los pescadores con justo derecho se oponen a la licencia ambiental que debe expedir la ANLA “Hoy nos vemos en la obligación de pedirle al gobierno que se abstenga de expedir dicho licenciamiento ambiental a Compas hasta que se conozca con exactitud la afectación que se causaría a la pesca, además de que quede claro un plan de compensaciones de carácter social y económico para nuestro gremio y la comunidad”, señaló.

Estas intervenciones generarían deterioro del recurso marino justamente en la zona tradicional de pesca, reducción del área de faena y serios problemas de circulación para las embarcaciones de los pescadores, toda vez que se contempla la reducción de la zona de acceso al Canal de El Zapatero.

Son cerca de 150 familias las que dependen de la pesca en los sectores de El Zapatero, La Cuchilla y el Barrio Chino, aledaños a la zona portuaria, y en toda la bahía se calculan unos 2.000 hogares que derivan su sustento de esta actividad.

“En el fondo, lo que se percibe es una estrategia sistemática y perversa para desplazarnos, para sacarnos de operación y eso no lo vamos a permitir. No vamos a renunciar a nuestras prácticas culturales ni a lo que nos ha permitido vivir como una comunidad”, sostuvo

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