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Lupa Regional

La renuncia es ética

Columna de opinión de Rafael Vergara en Caracol Radio Cartagena.

Para bien renunció Manolo, otro cruel mandato efímero que agredió la democracia y la credibilidad en nuestra madurez ciudadana.

Igual que el de Campo Elías Teherán, finaliza este corto gobierno con líos judiciales e ingobernabilidad congénita y, claro, con los mismos personajes promotores del modelo tras bambalinas.

Esta renuncia del alcalde es otro fracaso del clientelismo populista, una nueva frustración del modelo inviable: los líderes sin formación política ni administrativa como alcaldes y gobernadores.

Ambos periodistas deportivos, es decir de audiencias masivas, ganaron a pulso su popularidad y además la confianza de los más necesitados por liderar desde el eficaz noticiero de la cadena vecina, -uno más que el otro- el trámite de reclamos sociales y el logro de soluciones puntuales.

Construidos desde la cabina de la radio, con la ambición desatada por su impacto social de su compromiso, incluso con el deseo de servir a su pueblo, ante la necesidad de recursos y para poder derrotar al otro, evaluados por encuestas los capturaron y mediatizaron. La clase política, sus empresas electorales unidas y un sector del empresariado pasaron la cuenta

El precio pagado es alto y sobre todo para la gobernanza de la ciudad..

Fueron sentimiento y voz amplificada de las necesidades de los ciudadanos de la base de la pirámide de esta desigual y excluyente ciudad en que vivimos. Pese a la gran abstención se volvieron opción política con altas votaciones, ahora son dolorosa frustración

Ambos para ser elegidos comprometieron su independencia que fue lo que motivó el voto de un amplio sector de oyentes, y esa rebeldía sin ideología contra el modelo, terminó capturada por la telaraña clientelista de los”partidos” que con sus recursos y votos lograron imponerse al otro sector y quedarse con el alcalde y la alcaldía.

Convertidos en líderes de empresas electorales, de todos es sabido, además de los límites impuestos, la llegada de dineros non santus nunca registrados como gastos de campaña, les hizo vivir con una alcaldía hipotecada, parcelada, cada sector con su secretaría, su espacio.

Sin conocimientos de administración pública ni idea de la complejidad de ejercer una Dignidad que requiere conocimiento, tiempo, relaciones institucionales, políticas, sociales, empresariales, los asesores y controladores de cada sector político, gobernaron a placer.

Más allá de los cargos y consecuencias penales de la maniobra para controlar la Contraloría, el 90% de contratación de órdenes de servicio, el poder de JJ el alcalde en el Área y hoy en la sombra, rescato de la renuncia de Manolo un sentimiento ético que es claro cuando afirma que renuncia porque no puede “generarle un trastorno de gobernabilidad a Cartagena, ciudad que tanto quiero. En mí no puede predominar, no lo permitiré, intereses personales frente a lo colectivo, general e institucional”.

Ese “no lo permitiré” es, no lo dudo, un rechazo a quienes le piden desde su ámbito que no lo haga seguro para seguirse alimentando de la ingobernabilidad y el caos.

Pues bien, con la renuncia de nuevo estamos frente a una elección atípica. Ya se habla de la exageración de 13 candidatos y las opiniones apuntan a que no se vale una equivocación más, a la responsabilidad del elector y del elegido y , sobre todo, de la fiscalía y los órganos de control porque no nos sirve una elección donde sea el dinero y los delitos contra el sufragio los que elijan.

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