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Lupa Regional

Los abogansters de siempre y la corrupción que carcome

Opinión de Rafael Vergara Navarro en Caracol Radio Cartagena.

Como lo ha denunciado Irina Junieles, ex defensora del pueblo en su columna ¿Tierrabomba para quién?, se siguen robando, poco a poco, las 379.5 hectáreas que son del Distrito en la isla de Tierrabomba, con ocupaciones ilegales que amparadas inspectores de Policía y luego son vendidas para configurar el discutible “derecho” del “comprador de buena fe.

Según Cartagena como Vamos de los 29.215 habitantes de los corregimientos que no tienen acueducto y 57.365 no tienen alcantarillado, los 12.000 mil ciudadanos afrodescendientes que viven en la Isla son de los que no lo tienen en ninguno de los cuatro corregimientos que la poblan: Tierrabomba, Isla Arena, Coño de Loro y Bocachica, todos con consejos comunitarios y condiciones de pobreza que deben avergonzarnos a quienes somos y habitamos Cartagena.

A la carencia descrita hay que sumar que dichas poblaciones se asientan en una bahía altamente contaminada y sedimentada, como lo ha ratificado la U de C, Basic, La Contraloría y a Procuraduría General y que hablamos de un territorio apetecido por foráneos que desconocen los derechos ancestrales de la comunidad y la titularidad de la propiedad de las 1920 hectáreas que tiene toda la Isla.

Como lo recuerda Junieles, por solicitud y presión del consejo Comunitario de Tierrabomba el desaparecido Incoder efectuó un proceso de clarificación que determinó que 379 son de la Alcaldía, 261 de la Armada y 176 de la Nación.
Como es obvio las poblaciones de los cuatro corregimientos requieren y exigen el reconocimiento del Territorio donde se asientan, mediante la titulación colectiva y la valoración de sus títulos, y sobre todo que el Estado que los proteja del embate, presiones indebidas y compras que son denunciadas pero nada pasa.

En un recorrido por la isla ante enormes construcciones en la zona de bajamar todos me contestaban eso es del árabe.

Averigüé y este no es turco, persa o kurdo, tampoco es suní ni chií, es de aquí. Por el color de piel y vestir de blanco, en Bocachica lo bautizaron así.

Hablan de este tolimense con reverencia y temor, y dicen que desde que llegó hace 16 años vino para quedarse y mandar. Tiene con qué comprar voluntades, ocupaciones o posesiones, dominar, y a su libre albedrío, ejecutar planes urbanizadores del suelo rural con edificios y otras obras duras a orillas del mar.
Tengo certeza que no existe plan parcial y no se conoce permiso de Planeación ni licencia de construcción de la Curaduría, tampoco si la Capitanía autorizó el uso de la zona de bajamar. Pese a mi alerta nada ha pasado.

Pero El Árabe está presente en el área rural de los 4 centros poblados, cercando tierras y controlando parte del Tejar de los Jesuitas, bajo “dominio” del Distrito. También ha comprado en la hacienda de Carex, titulada a favor de los comuneros el 29 de septiembre de 1931. Allí compró derechos a ocupantes no formales pero no ha podido legalizar, hay oposición y conflicto judicial.
Hoy se puede ver la tierra deforestada y a ver de cerca y con prevención, las enormes edificaciones costeras.

En el recorrido el alambre de púas delineó en el paisaje su acumulación territorial y el grave daño ambiental.

Enfurecimos con la deforestación del bosque seco: trupíes, mamones, tamarindos, ceibas, corozos, jobos. “Secas como momias” las tierras, desapareció la fauna. El manglar es abusado y me pregunto si la autoridad se ha pellizcado y ordenado acciones reparadoras. Vuelvo a alertar también sobre la suerte de vestigios arqueológicos de baterías construidas por los españoles.

El dominio territorial de José Vicente Caro en Bocachica, hace sentir la fortaleza del poder, el imperio del dinero que contrasta con la desesperanza y carencias en esta comunidad.

Evidencia la debilidad del estado ausente o distante que en el conflicto de intereses no equilibra ni protege al más débil o el interés general.

Pero la gente no se rinde. Ejerciendo el control social, la Veeduría Ciudadana el 9/11/2015 solicitó al señor Caro en derecho de Petición que aportara copia del Estudio de Impacto y el Plan de Manejo Ambiental de sus obras, y la constancia de la consulta previa (Ley 70/93) que debió adelantar su empresa.

Además, ante el daño ecológico, pide copia del permiso para talar árboles.
No hubo respuesta ni la habrá a no ser que el Distrito, la Capitanía, Cardique, los ministerios, sin menoscabo de derechos adquiridos, si es que existen, se decidan a garantizar la ley y se proteja del desplazamiento a la comunidad.

Lo más grave es que como lo recuerda Junieles, investigadora de Dajusticia, la titulación al Consejo Comunitario parece complicarse por cuenta de la Secretaría del Interior Distrital, que no ha hecho el traspaso del bien a la comunidad, paso requerido para que la Agencia Nacional de Tierras (ANT) expida el título colectivo.

El Distrito ni raja ni presta el hacha porque con el árabe y otros fuera de control la autoridad queda en entredicho y la ocupación ilegal avanza.

Alcalde la pelota está en su cancha usted puede y debe defender el Territorio y a las comunidades. La lucha contra la pobreza parte de garantizar sus derechos a quienes padecen más carencias.

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