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Lupa Regional

Contra la corrupción: una oda a la crítica

Opinión de Orlando Oliveros en Caracol Radio Cartagena.

Desde hace algún tiempo, y cada vez más con mayor intensidad, se viene construyendo en Cartagena la tesis despectiva de que los cartageneros sólo nos dedicamos a criticar y nunca a proponer. Se nos ha dicho que estamos acostumbrados a destruir, a torpedear con palabras y acciones los proyectos de otros; incluso nos han tildado de saboteadores, de gente que nada más es feliz cuando es capaz de ponerle trabas a la rueda del progreso. En pocas palabras: se nos acusa de ser unos amargados que critican por todo y que jamás plantean una solución a los problemas.

Queridos oyentes, si alguna vez han sido víctimas de este tipo de estigmas, les pido que por favor no se amedrenten. No hagan caso a esa voz que les implora que se callen y se traguen la indignación. No se dejen domesticar por quienes creen que pueden gobernarnos como perros mansos o prados baldíos. Nosotros no somos esa clase de subyugados. No somos esa clase de silenciosas personas que guardan toda la vida un mutismo parecido a la estupidez y la alcahuetería. Nosotros mordemos con orgullo la mano que quiere pegarnos un parche en la boca.

Que no nos vengan a convertir en estatuas mudas, en gárgolas que sólo tienen permitido moverse cuando hacen parte del comité de aplausos. Porque eso sí, al gobernante le encanta que lo aplaudan, que le digan que habló bonito, que lo alaben por sus ideas, que se rían de cada uno de sus chistes sin gracia. Para eso, para la lambonería sin límites, es que están dispuestos a escucharnos. Lo otro no les interesa o les incomoda, pues están convencidos de que el pueblo tiene alma de súbdito.

¿Quieren soluciones nuestras? Aquí va una: Cartagena sólo podrá salir a flote el día en que sus políticos actuales –controlados por familias políticas tradicionales– dejen de estar en el poder. En ese sentido, el alcalde Manuel Vicente Duque, hoy preso en Sabanalarga, tiene que renunciar; y en ese mismo sentido, el alcalde encargado Sergio Londoño Zurek tiene que salir de su cargo así como también debería desaparecer este ambiente de interinidad.

Mientras la sombra de los García cubra a la ciudad con su manto de influencias, la única solución siempre será la crítica. ¿O es que pretenden que trabajemos juntos y en armonía al tiempo que nos perjudican y siguen el camino de la ilegalidad?

Esa sinvergüenzura no la aceptamos. Que los políticos no vengan a pedirnos colaboración a los ciudadanos mientras ejercen una dudosa moral, y mucho menos a quejarse de nuestros señalamientos. Que no sean tan descarados. Y esto va para el alcalde suspendido, el alcalde encargado, el Concejo Distrital y su séquito de seguidores. El respeto y la complicidad son valores que se ganan, y, para ser franco, los que siguen mandando en Cartagena están lejos de merecerlos.

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