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La fe que no movió montañas, pero sí a una mamá que llegó hasta el papa

Su hijo Santiago es prueba de los milagros.

Paula Jaramillo, es la mujer que los asistentes a la misa del papa Francisco, en el Olaya Herrera, pudieron ver atravesando a la multitud con su hijo Santiago en brazos para estar frente al papa y pedirle imponer sus manos sobre su pequeño, que cuando apenas tenía 4 meses sufrió el síndrome de muerte súbita. 

La valentía de esta mujer, su indiscutible fe y el apoyo de su esposo la armaron para ver la meta e ignorar los obstáculos y aunque en un principio pensó renunciar a la travesía que significaba llegar hasta el papa finalmente lo hizo, únicamente porque se aferró a la idea de que su hijo se merecía ese regalo, la bendición del Santo Padre. 

Así lo hizo: “Sabíamos de todos los controles que habían, nos enfrentamos a entrar a un lugar donde no sabíamos qué iba a suceder, pero la fe es dar el primero paso, cada filtro era un milagro y los empezamos a pasar, llegamos hasta un cuadrante prohibido pues el Papa ya iba saliendo, las personas nos vieron y todos empezaron a corear “déjenla pasar, déjenla pasar”, no nos gusta romper las reglas pero era el momento de dar el primer paso; entré en un corredor largo con mi bebé en los brazos, solo pensaba que Santi necesitaba esa bendición y era momento de pedir algo para él, caminé y retomé la fuerza, cuando llegué al papa, el alcalde dijo: “papa un saludo para Santi” y se me llenó el alma; y no era yo, era la unión de familia, cuando estuve cerca del papa entré en reverencia y él me miró con tanta bondad y una sonrisa que guardo en mi corazón, tomó la cabecita de Santi, le impuso las manos, le dio un beso y la bendición y yo le dije: <Su santidad hoy vengo para pedirle bendición de sanación para mi bebé y los niños enfermos, fuerzas para seguir la misión> y así fue”, contó Paula a Caracol Radio. 

Terminado el encuentro con el papa, que no duró más de cinco minutos, se reunió en la mitad del cuadrante con su esposo y su otro hijo de 8 años, se dieron un abrazo que dejó muy claro que fue un solo corazón el que llegó hasta el papa, el corazón de una familia unida.

Para Paula es importante que las personas entiendan el mensaje y es que en la vida aunque dar el primer paso es difícil hay que hacerlo porque solo de esa manera Dios podrá empezar a obrar abriendo camino entre lo imposible. 

Su hijo Santiago, es prueba de los milagros y es que aunque su cerebro dejó de recibir oxigeno cuando estaba bebé y quedó con parálisis en cuerpo y cerebro, hoy vive para enseñar, para ser ejemplo, pues paula y su familia reparten un mensaje de enseñanza sobre la postura correcta en que un bebé recién nacido debe ser acostado y seguro eso ha instruido a cientos de madres en Colombia.

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