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Darío Arizmendi

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Edificio colapsado en Cartagena había sufrido dos derrumbes parciales en enero

Vecinos denunciaron que los constructores, cuyo paradero se desconoce, habían visitado el edificio horas antes de la tragedia

Caracol Radio

Mariluz Monsalvo tiene su casa junto a lote donde se levantaba el edificio Portales de Blas de Lezo II, que colapsó el jueves pasado en Cartagena, dejando hasta el momento 21 personas fallecidas.

Caracol Radio dialogó con Monsalvo, quien contó que la construcción había cometido irregularidades que ellos denunciaron ante la inspección de policía, sin que las autoridades hicieran caso. También afirmó que en dos ocasiones anteriores, la obra había sufrido derrumbes parciales.

“Mi hermano le hizo el llamado de atención al señor Quiroz, la construcción se salió más de un metro y medio por delante de las demás casas, nos tapó la visibilidad, y como él nunca nos respondió, estábamos preparando una demanda contra ellos. Nosotros denunciamos en la inspección de policía, y nunca vinieron de la inspección a atender la solicitud”, afirmó Monsalvo.

Monsalvo denunció además que el dueño del edificio, Wilfran Quiroz, visitó por última vez la construcción horas antes de la tragedia. “El dueño del edificio venía a diario, con sus dos hijos. La última vez que el señor Wilfran Quiroz vino a la obra fue ese mismo día, en la mañana, él me saludó”. Las autoridades desconocen el paradero de los constructores del edificio.

La vecina también le contó a Caracol Radio lo que, a su juicio, eran irregularidades dentro de la construcción, y cómo en dos ocasiones ya el mismo había sufrido algunos derrumbes. “Estaban haciendo las columnas a pulmón, yo veía que esas columnas estaban hondas, y cuando iban a salir en la tarde los obreros, le tenían que meter una escalera para que pudieran salir”, sostuvo.

“En la parte de atrás, las columnas se derrumbaron dos veces, y casi quedan los obreros atrapados, cuando iniciaron las obras en enero. El terreno se les derribaba y quedaban los obreros abajo”, explicó Monsalvo.

La mujer, residente en la casa de al lado del lote donde se construía el edificio, afirmó que la vigilante del edificio habría recibido amenazas porque su número de celular aparecía en uno de los pendones.

“Había una muchacha que era vigilante, pero la habían despedido hace un mes, sin haberle pagado. Ella decía que los constructores estaban haciendo muchas cosas malas, con irregularidades, pero como ella no estaba de acuerdo, decía que por eso la iban a despedir. Los constructores pusieron el teléfono para ponerlo en el pendón de la obra, y la gente la ha llamado a amenazarla de muerte, sin tener nada que ver”, concluyó Monsalvo.