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Entre cañaguates amarillos sepultaron a Martín Elías

Las autoridades estiman que cerca de 50 mil personas acompañaron el último trayecto del cuerpo del cantante por las calles de Valledupar.

El sepelio se realizó en el cementerio jardines del Ecce Homo. /

Bajo 40 grados de temperatura y calles vestidas con flores de cañaguate que con su esmalte amarillo parecían rayos de sol colgando sobre ramas sin hojas, fue despedido finalmente Martín Elías luego de cuatro días de homenajes en la ciudad de Valledupar.

El joven cantante que murió tras un accidente de tránsito en carreteras del departamento de Sucre, fue sepultado en el cementerio Jardines de Ecce Homo al lado de su padre, el difunto Diomedes Díaz.

Un río de personas vestidas de amarillo, el color de los "Martinistas" como se hacen llamar los seguidores de Martín Elías, acompañó su último recorrido por las calles de la capital del Cesar, esta vez en un féretro que llevaba sus despojos sobre un carro de Bomberos.

La caravana funebre con la que se le dio el último adiós al cuerpo de Martín Elías, recorrió las calles vallenatas por más de dos horas en medio de vehículos que llevaban a todo volumen sus más grandes éxitos musicales, mientras mujeres y niños arrojaban los pétalos de cañaguate sobre el féretro cuando pasaba por cada esquina.

En los andenes estaban las multitudes coreando las canciones del "Terremoto musical" o el "muchachito bonito" como le identifican sus colegas de la música y en las avenidas se izaban banderas amarillas con mensajes de agradecimiento, admiración y nostalgia.

A su llegada al cementerio, fueron sus hermanos y amigos más cercanos los encargados de bajar el ataúd y llevarlo hasta el lugar donde fue sepultado.

Allí esperaba su hijo Martín Junior Díaz Jaimes, rodeado de acordeones, cajas y guacharacas, con los que entonó versos de tristeza y despedida pero pidió que no olviden nunca a su padre.

Se entonaron cantos con el último adiós al hijo del Cacique de la Junta y mientras tanto el río Guatapurí corría entre rocas pero en silencio, el cielo se tornó gris tratando de darle respiro a las cerca de 50 mil personas que se estima estaban allí tratando de verlo, tocarlo y arrojarle un recuerdo antes de que la tierra fuera arrojada sobre el ataúd.

Finalmente sepultaron el cuerpo de Martín Elías pero su legado quedó vivo en las más de 140 canciones que grabó en su carrera musical, en los recuerdos de todos aquellos a los que llenó de alegría con su sonrisa y sensibilidad, en el amor de sus familiares y amigos, en el corazón de todos los seguidores de la música vallenata.

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