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Darío Arizmendi


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El sendero ambiental de Cerro Matoso, una manera de aprender a través de los sentidos

En el marco del Plan Ambiental Unificado, Cerro Matoso enseña de manera experimental a sus empleados y partes interesadas los controles ambientales que se han venido ejecutando desde el inicio de sus operaciones. Poder evidenciar los resultados de estos controles, es el propósito del recientemente entregado sendero ecológico que bordea la zona minera

En un área muy cercana a la extracción de mineral y producción de ferroníquel se pueden apreciar una amplia variedad de los controles ambientales con los que cuenta Cerro Matoso; este fue el punto de partida para diseñar un recorrido que le permitiera a sus empleados, contratistas y visitantes aprender de manera experimental la importancia de los controles que se han venido desarrollando a través del tiempo y cómo estos dan muestra de lo que se conoce como una minería responsable con el medio ambiente.

El objetivo del sendero es que los visitantes se conecten y recarguen sus energías en un entorno rodeado de aves, mariposas, ardillas y de un bosque que se encuentra en permanente regeneración natural. En los terrenos aledaños al sendero sobresalen los guarumos, campanos, robles, bongas, ceibas y palmas; además el silencio del entorno deja escuchar el sonido característico de las guacharacas que incorporan a los visitantes como parte del entorno.

La ingeniera Astrid Álvarez, Especialista Ambiental de Cerro Matoso, lidera el programa de Educación Ambiental que se imparte a los trabajadores y contratistas de la empresa; ella está convencida de que al trabajo que se realiza en las aulas sobre el Plan de Manejo Ambiental hay que sumarle la experiencia en campo. “La filosofía del sendero ecológico es que las personas puedan validar los conceptos teóricos que se han visto previamente al recorrido, que aprecien los impactos positivos que se generan por la correcta aplicación de los controles y el cumplimiento de los diferentes programas de monitoreo de las variables ambientales”.

El recorrido consta de cuatro estaciones en las que se pueden evidenciar desde controles relacionados con las emisiones de material particulado como el carro riego de las vías internas de la mina, controles de aguas residuales industriales como la medición en línea de la temperatura del agua que se vierte a la quebrada el tigre cuando el embalse supera la capacidad de almacenamiento; la siembra de los taludes finales y las casi mil hectáreas de bosque que se encuentran en conservación donde una gran variedad de especies animales encuentra refugio y alimento; en la estación centro de fauna se pueden apreciar una serie de fotografías que se han tomado en los alrededores de la mina y dan muestra de las especies avistadas.

El recorrido finaliza en el relleno sanitario donde los visitantes al dejar atrás las enredaderas y especies pioneras del bosque, son recibidos por un paisaje despejado y el canto de los pájaros, sin percibir olores provenientes de la descomposición de residuos. A este relleno sólo llegan materiales que no tienen potencial de aprovechamiento, ya que en Cerro Matoso se recupera el 79% de los residuos que se generan y los residuos orgánicos se llevan a compostaje. Esta serie de controles son los que contribuyen a una menor generación de gases efecto invernadero.

“El sendero ecológico es una apuesta diferente de aprendizaje para la validación y construcción de conocimiento, es un lugar que le invita a la contemplación y a recargarse de buenas energías, es un espacio que nos permite valorar la riqueza natural que se ha propiciado en los alrededores de Cerro Matoso” puntualiza la ingeniera Álvarez.