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Cerro Matoso, junto a las comunidades, inicia proyecto de expansión minera en La Esmeralda

En la adecuación del terreno con la infraestructura requerida se emplearán en promedio de 150 a 200 personas.

Recorrer el cerro de La Esmeralda es encontrarse con un centenar de trabajadores oriundos de la región del Alto San Jorge que tienen la responsabilidad de hacer realidad el proyecto de expansión minera de níquel en un área de aproximadamente 100 hectáreas, adyacente a la mina tradicional y que a finales del año pasado recibió la licencia ambiental del Estado.

“Según los acuerdos y los resultados de la Consulta Previa el cien por ciento de la mano de obra no calificada utilizada en durante el proyecto proviene del área de influencia, en especial de las comunidades de Centro América, Puente Uré y Bocas de Uré. En cuanto a la mano de obra calificada, el personal contratado está distribuido así: 43% de Montelíbano, 26% del área de influencia, señalando que el mencionado proyecto está en jurisdicción del municipio de Puerto Libertador, el 15% del resto del país. El 7% la mano de obra corresponde a la participación femenina”, dice el Líder del Proyecto de Expansión Minera, Esteban Gómez, Ingeniero Civil vinculado desde el año 2003 a Cerro Matoso.

La firma contratista principal para la construcción de la infraestructura es HB Sadelec, que se sirve de otras también de gran trayectoria, que cumple a cabalidad con la contratación de personal de la zona.

Algunos ejemplos

La cuota femenina llegará según los estimados hasta el 20% del personal. Hay profesionales, tecnólogas, operarias y obreras.

Mayra Alejandra Parra Flórez, Tecnóloga en Sistema de Gestión Integrada, residente en Centro América, lidera el equipo para asegurar el cumplimiento de todos los protocolos de seguridad. “Estamos muy contentos en la región con este proyecto. Estamos aprendiendo todos y logramos la máxima eficiencia para evitar accidentes o eventos irregulares. El equipo conformado con las personas de la región es muy bueno”, afirma Parra Flórez.

De la Vereda Centro América, Luz Mary Rúa, se desempeña como ‘herramentera’ pero ella se ha destacado como participante muy activa de diferentes proyectos productivos que Cerro Matoso ha liderado en la región para las mujeres cabeza de familia. “Estoy feliz y muy contenta. Son muchos los conocimientos que estamos asimilando. Sin duda, la intención de la empresa es beneficiar a las comunidades y nos alegra tener esta buena relación”, afirma.

La Ingeniera Ambiental María Patricia Builes Álvarez, oriunda de Montelíbano y graduada en la Universidad Católica, de Rionegro, es responsable de la prevención y lidera todo el equipo que identifica los riesgos en campo. “Es un reto para todos nosotros que la mayor parte del equipo sea de la región. Estoy muy complacida de estar en el proyecto. El ambiente es de amabilidad y respeto. Este es el ejemplo vivo de la minería bien hecha. Nos satisface ver que las comunidades se empoderan también de su crecimiento”, subraya.

Por su parte, para Abraham Peña, de Centro América, el nivel de cumplimiento de Cerro Matoso con las comunidades es alto. “Las exigencias sobre seguridad son válidas. Nos ha ido muy bien”, exclama.

Deider Ulises Pereira, de Bocas de Uré, quien se desempeña como operador de canoa, dice que, “este es un proyecto organizado, seguro y en donde todo está bajo control”.

El Oficial Civil, Remberto Suárez Cuadros, de Puente Uré, destaca la confianza de la empresa en el personal de la región. “Estamos satisfechos y esperamos acompañar a la compañía hasta el final de este proceso”, señala.

Protección del medio ambiente

“Cerro Matoso cumple con las normas exigidas por el gobierno de Colombia en materia de compensación por el impacto ambiental en la zona, además, y como ya es habitual, genera otras iniciativas que van más allá de las obligaciones. Con diferentes campañas e inversiones multimillonarias se preserva la calidad del aire, de las fuentes hídricas, de la reforestación alrededor de la mina y la protección de la fauna y flora. En todos estos programas participan las comunidades y se les contrata como veedores de estos procesos transparentes en el marco de la minería bien hecha”, explica el ingeniero Gómez.

Según los planes finales del proyecto no hay desvío de la quebrada Uré para no generar efectos notables en el escenario biodiverso de la región y, además, con ayuda de expertos la fauna fue reubicada en las extensas zonas boscosas de la región. La reforestación prevé que por cada árbol talado se sembrarán diez en el área de influencia.