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¿Se pueden comer los peces que están apareciendo muertos en el Río Magdalena?

Sí son aptos para el consumo, pero con restricciones, aseguran las autoridades pesqueras desde Puerto Boyacá.

Los peces han muerto por un fenómeno natural ocasionado por el invierno, al parecer ahogados por el fango y escombros de derrumbes que pudieron originarse por deslizamientos de tierra en el Huila, más no por contaminación. Por esta razón, los peces que resultan muertos sobre el Río Magdalena, son aptos para el consumo humano, pero con restricciones.

Y es que algunos pescadores estarían aprovechando para enviar pescado descompuesto.

Hernando Muñetón, coordinador Nacional de la Federación Colombiana de Pescadores Artesanales, explicó en Caracol Radio que “si el pescado se atrapa ahogado o chapaleando no está envenenado. Porque hay pescadores que están cogiendo un pescado que viene flotando desde hace 24 horas y ya ese pescado entra en descomposición, y no es consumible, son los pescadores los que deben advertir esta regla, porque de no acatarla, ahí es cuando puede provocar intoxicaciones a los consumidores”.

Por eso las autoridades están blindando los mercados para evitar la venta irresponsable de pescado.

Javier Ovalle, profesional de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, Aunap, indicó lo que los pescadores y consumidores de la región, deben tener en cuenta que antes de consumir pescado: “deben fijarse en que estos alimentos tengan una certificación de la autoridad sanitaria para prevenir el consumo de especies ya descompuestas, y para impedir que esto se convierta en un problema de salud pública. De hecho, mientras los pescados estén en buenas condiciones, se autoriza la venta y comercialización siempre y cuando esté en buenas condiciones sanitarias”.

Agregó que lo ocurrido actualmente con los peces en el Río Magdalena, es “un tema fortuito, es meramente accidental, y por eso sí pueden consumirse los peces, pero con las debidas restricciones sanitarias. Igualmente, independientemente de ello, seguimos adelantando todas las restricciones mínimas alimentarias para evitar que se cole comida insalubre, lo importante es la seguridad alimentaria”.

El pescado que aparece muerto en el Río Magdalena sí ha sido utilizado para su comercialización, y hasta el momento su consumo ha sido estable y seguro.
De hecho se advierte una sobre oferta del alimento, por lo que ha disminuido en alrededor de 500 pesos por libra, el precio del Bocachico, el Bagre y el Nicuro dentro de otras especies.

Sin embargo, se advierte que de ocurrir escasez de peces a corto plazo, las pérdidas ascenderían a más del millón de pesos por día.

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