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Alexei en la calle

Un joven cambió la calle, la droga y las balas por un lienzo y un pincel

Era surtidor de “ollas” de la droga, se hundió en el infierno del bazuco, pero fue rescatado por la pintura.

Era una tarde soleada en el centro de Bogotá. La calle del Bronx se movía como cualquier día. Las bolsas de bazuco pasaban de mano en mano, mientras Cristian Jiménez, trabajador del 'gancho mosco' surtía una 'olla'. Él desde los 14 años deambulaba por allí, surtía cada ocho días el expendio de droga más grande de Bogotá.

Cuenta que comenzó fumando marihuana, luego aspiraba líneas de cocaína y terminó consumiendo bazuco después de que cumplió los 16. Le gusta el rap y el reguetón. Su color preferido es el amarillo porque dice que le gusta la plata.

Toda su familia trabajaba en el Bronx y le reprochaba el hecho de que hubiera caído en el consumo; le decían, "esto es un negocio, no es para soplar". El 'gancho mosco' era una de las taquillas más grandes del Bronx, temida por sus venganzas, no perdonaban, recuerda Cristian.

Durante la madrugada del 28 de mayo de 2016 cientos de agentes de la policía y la fiscalía se tomaron la calle del Bronx, a Cristian lo sorprendieron en medio de la 'traba'. Dice que su familia huyó a Ecuador y a él lo dejaron porque le cogió ventaja el bazuco.

Quedó deambulando por las calles del centro de Bogotá hasta que un día hombres y mujeres con chaquetas azules le dijeron: "camine se baña y come algo". Eran funcionarios de la Secretaría de Integración.

Cristian entró después al Oasis, un centro de acogida del Instituto Distrital para la Protección de la niñez y la juventud (Idipron) y allí encontró su talento, la pintura.

Pintó más de 20 cuadros en los últimos tres meses, encontró en el arte el escape de la droga, de la calle, halló una nueva familia, aunque extraña la propia. El Idipron atiende actualmente a 4.800 jóvenes ex habitantes de calle como Cristian, mientras que la Secretaría de Integración ha atendido 10.610 habitantes de calle desde enero y hasta septiembre de este año.

"Me gustan los colores, me gusta pintar, me escapo de la realidad, le digo a los jóvenes que se queden con su familia, que la cuiden; el vicio no aguanta", apuntó Cristian.

La calle del Bronx estaba ubicada en la calle 10 con carrera 15, localidad de Los Mártires en el centro de Bogotá, a pocas cuadras de la Plaza de Bolívar, allí se entraba a un callejón conocido como ‘La L’ donde había diferentes taquillas donde se vendía todo tipo de droga, había bares, tiendas, máquinas tragamonedas, se hacían fiestas con menores de edad y se cometían todo tipo de delitos, tanto así que el alcalde de Bogotá bautizó al Bronx como “república independiente del crimen”.

Desde que se intervino la zona en el mes de marzo cientos de habitantes de calle que se concentraban en ese lugar se dispersaron por el centro de Bogotá generando incomodidad en los comerciantes de barrios como La Estanzuela, Plaza España y Los Sanandresitos. Algunos de los consumidores se fueron para el caño de la calle sexta con carrera 30 donde habitan en pésimas condiciones. Actualmente los ojos de las autoridades están puestos en el barrio San Bernardo donde podría armarse el nuevo Bronx.

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