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En Bucaramanga hay ollas del microtráfico esparcidas por toda la ciudad

El parque Centenario y la avenida Quebradaseca con 14 se han convertido en centros de perdición por uso de las drogas.

Aunque no de las dimensiones del fenómeno que ocurre en Bogotá, hay dos áreas de Bucaramanga donde se concentra la venta de estupefacientes y en la que conviven decenas de habitantes de calle en una especie de lugares prohibidos para la Policía.

De hecho, un columnista de la prensa escrita regional, Donaldo Ortiz, describía lo que ocurre en la capital de Santander a raíz de los operativos en el Bronx en Bogotá al manifestar que “aquí mismo, en Bucaramanga, se sabe que la ciudad tiene sectores donde es imposible asomarse sin la mano de un conocido para sobrevivir, porque allá están en una lucha por el poder y por el control las redes del microtráfico”.

No es un fantasma, existe y se mueve, da riqueza y poder. Muchos taxistas tienen zonas prohibidas y lo mismo los domiciliarios, los camiones de cerveza y de gaseosas y, como ya dijimos, la policía, que si no entra con batallones enteros no consigue ejercer control territorial.

De hecho, el columnista, uno de los más influyentes de Bucaramanga se preguntaba ¿De cuál libertad hablamos?

Foto: Caracol Radio/Bucaramanga

La primera de esas zonas prohibidas es la calle 30, aledaña al parque Centenario, en el centro de la ciudad donde funcionan pensiones y hoteles en inmuebles en evidente estado de deterioro.

Al final del año pasado, las autoridades determinaron instalar la estación Centro de la Policía Metropolitana de Bucaramanga para enfrentar el microtráfico y alejar a la delincuencia de esa zona.

Otro sector tradicional de venta de droga y presencia de habitantes de calle es la avenida Quebradaseca con carrera 14, cerca de los talleres de mecánica, muy cerca del Instituto Técnico Salesiano.

Un oficial de la Policía que ha tenido a su cargo, los operativos de erradicación de los problemas relacionados con la venta de estupefacientes informó que los habitantes de calle de Bucaramanga no son violentos y cuentan con una organización para responder con agresiones cuando se efectúan los planes para desalojarlos de los lugares que frecuentan.

Foto: Caracol Radio/Bucaramanga

Habitantes de sectores como el barrio Girardot, al occidente de Bucaramanga, uno de los sectores más golpeados por la delincuencia ligada al tráfico de estupefacientes, explicaron que el problema no son los sectores al estilo del Bronx sino las “ollas” que usan casas para la venta de droga.

Wilson Sánchez, quien reside en el Girardot informó que en la parte baja del barrio, colindante con las Villas, opera un expendio hasta donde llega todos los días una “romería de consumidores”.

En Piedecuesta ocurre lo mismo destacó Jaime Jiménez, habitante del barrio La Colina. De acuerdo a su testimonio, el año pasado vino un equipo especial de la Fiscalía para allanar una casa pero al poco tiempo los jíbaros volvieron a expender droga en el inmueble.

El investigador social y docente universitario, Julio Acelas ha explicado que en el caso de Bucaramanga no hay áreas como el Bronx capitalino sino áreas que concentran “las ollas del vicio” donde además hay tráfico de objetos robados como autopartes.

Acelas aseguró que en cercanías de la zona rosa de Cabecera del Llano actúan tres expendedores de droga que distribuyen los estupefacientes en los sitios de diversión.

Andrea Bautista, habitante de la comuna 10, al sur de Bucaramanga sintetiza lo que ocurre en la ciudad: “No hay Bronx como el de Bogotá pero el expendio de drogas es de otra manera y de mayores dimensiones porque veo como todos los días bajan los jóvenes de sectores como Malpaso hacia una olla que está por los lados del Dangond sin que nadie haga algo”.

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