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TRAGEDIA DE ARMERO

“Guardo la esperanza de que mi madre no haya muerto en la tragedia”, Bisnieta de la fundadora de Armero

Angélica María Lozano Rada, bisnieta de la matrona Dominga Cano de Rada, fundadora de Armero relata como se salvó de morir en la tragedia que desapareció a su pueblo natal.

Manizales

“Me salvé de morir en Armero porque días antes mi mamá me entregó a mi tía. Hoy no sé si mi madre está viva o muerta”, Con esas palabras saluda Angélica María Lozano Rada, la bisnieta de Dominga Cano de Rada, fundadora de Armero, a quienes le preguntan por su natal Armero.

En su mente hay vagos recuerdos de esa población tolimense que hoy está llena de tumbas, edificaciones enterradas e innumerables huellas, de aquella tragedia originada por la erupción del León Dormido que causó la muerte de alrededor de 23 mil muertos. Armero tenía 9 mil habitantes.

“Perdí tíos, primos a mi abuelita. Gran parte de la Familia Rada murió en esa tragedia” relata Angélica que para el 13 de noviembre de 1985 tenía solo 9 años. “Me acuerdo de los niños con los que jugaba en la calle, ellos seguramente también murieron.

De su bisabuela dice que solo sabe lo que le contó su abuela. “Mi bisabuela tenía muchas tierras y en ellas fueron construyendo el pueblo con la ayuda del presidente de ese entonces”.

Angélica al igual que muchos de sus coterráneos señalan al gobierno de ese entonces como culpable de las miles de pérdidas humanas. “El Volcán avisó desde un año antes. Esa tragedia se podía evitar, pero el presidente Belisario Betancur dijo que era falsa alarma. Si hubieran avisado la gente hubiera salido a Guayabal y no hubiera muerto ninguno”.

Así como responsabiliza al gobierno Angélica también relata que sobre la tragedia de Armero hay un relato sobre la maldición de un sacerdote que vaticinó el día y la hora de la erupción del Volcán Nevado del Ruiz. “Gente de pueblos aledaños le robó una plata de unas ayudas a los pobres que recogió el cura. Eso le sacó la piedra y maldijo a Armero y a los pueblos vecinos. Él dijo que Armero iba a desaparecer y dio la fecha exacta y la hora. Dijo además que en otra erupción iban a desaparecer los pueblos cercanos”.

 Días antes de la tragedia Angélica salió de su población. Desde ese día nunca ha regresado a recorrer las ruinas de su pueblo natal, donde hay varios de sus familiares sepultados y donde vio por última vez, hace 30 años a su mamá, de quien guarda la esperanza que esté viva y que algún día puedan reencontrarse.

“En Armero muchas de las personas que sobrevivieron perdieron la memoria. Algo me dice que mi mamá está viva. Una vez en Ibagué me dijeron que la vieron. Dios quiera que algún día nos podamos reencontrar”.

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